lunes, 25 de febrero de 2013

Eres uno de esos recuerdos que se quedan hasta el final. Como el olor de la colonia de nenuco que todos hemos usado alguna vez, de pequeños. Como la primera vez que escribimos una carta en el colegio, que la guardas para siempre. Tus besos son un racuerdo inolvidable, como lo es aquella primera clase del colegio, la que tenía un semáforo de mentira para ir al baño. No sé, llámame loca si te apetece, dí que he perdido por completo la cabeza, si lo ves así en realidad, pero si estoy loca es por tenerte y si he perdido la cabeza, la he perdido por ti. Porque, por mucho tiempo que pase, el tacto suave de tu pelo está en la memoria de mis dedos, cada vez que acaricio algo. El sabor de tus labios lo recuerdo cada segundo del día, todos los días del año. La verdad es que me da exactamente igual que haya pasado más de un año desde aquel último adiós, me da igual porque el final no fue ese, y tú lo sabes tan bien como yo.

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