sábado, 30 de marzo de 2013

You're my sunshine, and I want you to know that my feelings are true: I REALLY LOVE YOU.

Algunas de estas noches en las que me da por soñar, cuando llega el día me arrepiento de haberme acostado la noche anterior. O desearía haberme quedado dormida durante todo el día. Llega una noche en la que aparece un sueño de esos tan reales, que parece que son de verdad, que es como si los estuvieras viviendo realmente. Como cuando sueñas con un chico, le pones una cara bonita, una voz sexy, un cuerpo apetecible, y acaba siendo el chico perfecto. Ese chico se cuela una noche en tus sueños, y lo protagoniza contigo. Acabas soñando lo mismo noches y noches y noches y noches y noches. Estás en un salón antiguo, rodeados de mesas, casi todos son niños pequeños y, al final del salón hay una pantalla blanca. Las luces se apagan y tan solo se filtran bajo las puertas y entre las cortinas unos leves rayos de luz. Por la puerta más cercana a tu mesa entra un chico que se queda de pie detrás de ti, que estás sola. Empieza acariciándote el hombro, pero tú le ignoras. Coge una silla y la pone detrás de la tuya, y busca tu mano, mientras tú rechazas la suya. Poco a poco empiezas a seguirle el juego y lentamente le acabas cogiendo gusto a tontear con aquel chico. Ponéis las dos sillas al mismo nivel, y mientras él juega, entretenido, con tu pelo, tu te ríes y le agarras de la mano. Pronto, él te besa el cuello con dulzura, y te coge para que compartas asiento con él. Tú le devuelves el beso, esta vez en los labios, y después de ese, un segundo, y un tercero. Paráis, porque una señora os llama la atención. Él te retira el pelo de la mejilla y lo pone detrás de tu oreja, para besarte con facilidas en la cara. Tú le acaricias el pelo y, cuando él para, te recuestas sobre su hombro. Te acaricia el pelo, repetidas veces. Y cuando la película está a punto de terminar, mientras acercas tus labios a los suyos, y él hace el amago de agarrar tu cintura, junto cuando estás aunos milímetros de su boca, te despiertas. Estás sola. Y llevas así demasiado tiempo.

domingo, 24 de marzo de 2013

To give all I can... To believe once again.

No voy a pedirte más de lo que te doy, no voy a ser una egoísta contigo. No voy a pretender que vengas todos los días a recogerme en moto a la salida de clase, ni que me agarres de la mano cuando vamos de paseo. No voy a intentar que seamos la pareja más tierna cada vez que vayamos al cine. No quiero que me despiertes con un buenos princesa, si tú no quieres, ni que me des un beso de buenas noches. No voy a pedirte que me lleves a la orilla del mar a ver amanecer, ni que nos tumbemos juntos en una pradera a contar estrellas. No voy a intentar que me des besos forzosos ni abrazos si no procede. No pretendo ser la más romántica, ni la más única, ni la mejor chica que haya entrado alguna vez en tu vida. Ni quiero tampoco formar parte de tus recuerdos más bonitos, aunque tampoco de los peores. Pero a veces me conformaría con que me des simplemente cuanto pongo yo de mi parte. No necesito mil llamadas diarias, pero tal vez una o dos al mes me hagan feliz, si son tuyas. No hace falta que me escribas un mensaje cada diez minutos, pero estarís genial recibir uno cada diez días. Es que me aburre llevar siempre la iniciativa contigo.

I just can see the world through your eyes.

Ya está, voy a proponerme seriamente acabar con esta historia, no puedo más. No voy a ir con cosas tipo "no eres tú, soy yo" ni nada de eso. No. Simplemente voy a reventar en cualquier momento, tal vez cuando tú menos te lo merezcas, cuando mejor estemos, pero no voy a tardar en hacerlo. Me he cansado de que conmigo seas un cielo y luego hables mal de mí, es solo que me he cansado. Me dolería menos que directamente pasaras de mí. Es que llevo mucho tiempo ilusionándome contigo, cada vez que hablábamos era muy especial. Cada vez que nos reíamos juntos, el mundo tenía sentido, de repente. No sé por qué he gastado tantas energías contigo, porque ha sido completamente en vano. Puedes decirme de una vez todo, absolutamente todo lo que pienses de mí a la cara, porque con todo el daño que ya está hecho, esto no va a hacerme estar peor.

sábado, 23 de marzo de 2013

El sueño que sabes que jamás se hará realidad es ese sueño que recuerdas prácticamente a diario. Es lo que más noches has soñado y sufres tanto por intentar buscar un modo de hacerlo realidad, que hasta acabas por desear no haber buscado nunca esa posiblilidad. Luego creces, no necesariamente maduras, pero creces y poco a poco te olvidas de eso, y te empiezan a preocupar cosas mucho más serias. Los daños que empiezas a sufrir ahora son más duraderos. Las heridas no se ven, pero suelen doler mil veces más. Sonríes mucho, pero solo para ocultar tu dolor. Piensas que eres más fuerte, y te obligas a serlo, pero en realidad no puedes. Sabes que solo te haces menos estable conforme pasa el tiempo. Sabes que ese dolor, da igual el motivo por el que esté ahí, nunca se irá del todo. Los golpes que has ido dándote cada vez te pesan más, los errores son también más dolorosos, y la gente se acostumbra a recordártelos de manera constante. Pero tú sigues pensando que eres fuerte, y sigues sonriéndoles a tus problemas, porque por mucho que sufras, siempre tendrás más razones para ser feliz. Y lo sabes.
Imagínate saltar al vacío, sin que te importe como caigas, olvidándote del despues, y del antes. Imagínate lo que sería arriesgar tu vida así, de repente. Pero preocupándote solo del ahora, dejando atrás tus planes para un futuro, y olvidando todo cuanto has vivido hastal momento. Saltar. En ese momento piensas que es el fin, que no harás más en tu vida, porque se acaba ahí. En ese momento supones que te recordarán cada uno a su manera, pero tal vez pase algo que cambie tu suerte, y salgas bien de aquello. Imagínalo, como si saltaras y cayeras sobre un colchón que te salvara la vida. O una persona, que antes de saltar te para. Esa perosna que te sujeta, te mira a los ojos y te promete que todo está bien, que vale la pena seguir luchando. Te pide que confíes, que no quiere causarte ningún daño. No sabes como, pero le escuchas, y le haces caso. Le agarras con fuerza la mano y te promete que jamás te dejará sola. Sería como empezar de cero, y eso sí, disfrutando del presente.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Give a little time to me.

Hace unos días, poco más de una semana, que quererte y soñar contigo se han convertido en mi ley de vida. Que no quiero hacer nada que no tenga que ver contigo. Hace muy poco tiempo que por fin me he aclarado, que por fin he aclarado lo que siento por ti. Hace no mucho, tan solo unas semanas atrás, tal vez dos, tres meses, no me imaginaba que algo así nos pudiera pasar. Simplemente, me limitaba a suponer que algo malo podría llegar a ocurrir, que acabaríamos mal. Pro no, contra todo pronóstico, estamos hablando, haciendo un esfuerzo para tragarnos nuestro orgullo. Estamos ganando confianza, algo que en otro mmomento habríamos visto imposible. Y la verdad, me quedo con estos últimos días, los días en los que sonreía con el simple hecho de escribir tu inicial, en cualquier lugar. Escuchando algo qye me recordara a ti, dándome igual el contexto en que lo añadiera. Me quedo sin duda con los buenos momentos, los de risas y ánimos, aunque fueran virtuales. Confío, aunque aún sea vagamente, en que podamos empezar una segunda parte dentro de nuestra historia. Una segunda parte como mínimo tan intensa como la primera, y más, mucho más larga que aquella.

All I want is the taste of your lips allow.

No descarto la opción de escaparme una tarde y acercarme a tu barrio. De localizar tu portal entre todos cuanto pueda haber, y una vez encontrado, averiguar tu piso. No descarto llegar allí con un par de pizzas, y una gorra roja; llamar al timbre y hacerme pasar por repartidora de pizzas. No descarto que te lo creas, y así subir a tu casa y una vez me hayas reconocido, me invites a pasar. No descarto, tampoco, que me digas que aquellas pizzas no las has pedido, y contestarte con un lo sé, esto corre de mi cuenta. Así, una vez habría entrado en tu casa, tú me ofrecieras asiento en el salón, y me sentara allí, junto a ti, mientras vemos cualquier cosa en la tele. No descarto que nos tomemos las pizzas juntos, y que tengamos que bajar a un super a por algo para beber. No descarto que lo que empezó como una tarde de amigos, normal, acabe en algo más bonito, más serio. No descarto que acabemos tarde, y me preguntes que si me acercas a mi casa en moto, yo no vería razones para negarme, así que lo harías. Y como no lo descarto, ten cuidado con las falsas repartidoras de pizza.

viernes, 15 de marzo de 2013

'Si es verdad que la vida son dos días, quiero que sean a tu lado'.

Cuando ese disco, tu disco favorito, se queda pillado, o se escucha con distorsión, o le pasa algo extraño; aunque sea solo durante unos segundos, menos de diez, se te hacen eternos, te vuelves loco esperando ese tiempo inacabable hasta que vuelva a funcionar. Pues algo parecido me pasa amí contigo. Cuando te mando un mensaje, o cuando te llamo, aunque tardes medio minuto en contestar, se me hace eterno, parece que fueran años, de verdad. Me resulta inaguantable ese segundo, insufrible, porque el tiempo que tardas en responderme me hace recordar lo lejos que estás, me hace recordar que no te tengo, que me haces mucha falta; incluso más de la que creo.

jueves, 14 de marzo de 2013

Everything you said to me.

Las noches se hacían largas, todas ellas, aquello empezó el día en que dejaste de soñar con él. El día en que te diste cuenta de que había multitud de chicos mejores que él en el mundo. Sí, finalmente aquel día llegó; te propusiste, de una vez por todas, hacer lo imposible (incluso más) por olvidarlo. Lo hacías todo de una forma nueva, lo hacías todo evitando seguir los pasos que disteis cuando erais una sola persona, cuando érais dos corazones latiendo la vez. Pero te resultaba inútil, todo aquello no era suficiente, porque, aunque no estabas dispuesta a aceptarlo, lo querías. Sí, seguías sintiendo por él lo mismo que antes, pero no querías admitirlo de ninguna de las manras. Y nadie podría contradecirte cuando hablabas de tus sentimientos, aunque todos supieran la verdad sobre ellos.Llegó el día de la verdad. El día en que volverías a verlo, meses después. Un día soleado, lleno de alegría, como cada día de verano, sol, piscina, diversión... Y él. Estaba a tu izquierda, venía con la bici y la había parado donde estaban sentados todos sus amigs, tan solo unos metros a tu izquierda. Lo miraste. Te miró. Volviste a sentir lo mismo que el primer dì que estuviste con él. Entonces, por fin te diste cuenta, y admitiste, que lo querías, que la razón de todas tus sonrisas, era aquel chico.

Dormir sobre tu piel,y despertar mirándote.

Necesidad de ese pequeño impulso que te haga valiente, eso es lo que tengo. La necesidad de que llegue algo o alguien que me dé ese pequeño empujoncito. Para todo, en general. Porque hace ya unas semanas que me lo callo todo, lo bueno y lo malo, que confío en todos y en nadie al mismo tiempo. Hace ya unas semanas que no le encuentro sentido a mis pensamientos, a mis opiniones, a mis sentimientos, hace tiempo he dejado de valorarme como lo hacía antes, y a veces pienso si merezco hacerlo, si merezco valorarme o simplemente autoaceptarme como soy. Porque me cansa un poco esta historia de fingir que vuestras palabras no me afectan, todo esto de hacer como si nada, sonreír y asentir, pero luego desahogarme yo sola, hecha un ovillo encima de cama noche tras noche, llorando hasta secar mis ojos. Me cansa no decir lo que opino sobre cada comentario que finjo que no me hace ningún daño. Y sé que algún día reventaré y lo diré todo, tal vez a la persona que menos lo merece, pero ya es dolor aprieta con más fuerza, cada vez pesa más, y yo soy incapaz de pararlo.

domingo, 10 de marzo de 2013

Dos personas de mundos distintos, dos en concreto, han nacido para encontrarse, para conocerse y enamorarse. Porque es así. No sabes dónde ni cuándo vas a encontrar a esa persona, pero existe, tiene que estar en algún lugar del mundo, quién sabe si buscándote a ti también. Hasta que encuentres a esa persona puedes pasar por cientos de amores pasajeros, aunque durante el tiempo que pases con esos amores pasajeros, pensarás que ellos son el de verdad, el que ha nacido para ti, para el que has nacido. Pero, eso sí, cuando llegue el de verdad, lo sabrás nada más verlo. Se te acelerarán las pulsaciones, te saldrá una sonrisa estúpida sin querer, quién sabe, incluso puede que se te entrecorte la respiración. O puede ser todo lo contrario, puede que lo conozcas y os llevéis a matar, que no os soportéis para nada, y os hagáis la vida imposible. Hasta que poco a poco vayáis ganando confianza, y entonces pasará todo lo que tenga que pasar.

sábado, 9 de marzo de 2013

Suelo preguntarme por qué no lo olvido ya, por qué sigo luchando por una historia que está muerta y enterrada, por qué me interso por esto en lugar de dejarlo estar, y que pase lo que tenga que pasar. Luego lo pienso y me doy cuenta que me sigue importando lo que te pase, que me sigues importando tú, que sigo considerando 'nuestro' lo que en realidad es tuyo o es mío. Lo pienso, y es que te quiero, y sigo esperando que algún día vuelvas, o volver yo, y dejarlo todo bien, y estar como estábamos, estar otra vez así de bien los dos. Al fin y al cabo, yo sigo siendo la contradición personificada, tan pronto quiero volver a estar bien contigo, como que me propongo olvidarte a toda costa. Y por lo que parece, últimamente pensar en la opción de querer seguir bien contigo es más frecuente que pensar en la de alejarme de ti y olvidarte.

Images of broken life.

Sentirte sola en un mundo lleno de gente. Sentirte sola cuando estás rodeada, cuando hay más gente a tu alrededor que en el MSG el 3 de diciembre. Poner un disco de los Beatles, escucharles, y sin querer, sonreír, olvidarte de todo aquello y de todos aquellos que te hicieron sentir mal. Irte con los cuatro a cualquier lugar que te propongan en sus canciones. Leer en sus letras la fórmula de la felicidad. Llorar con su música una vez más, la quinta en la semana cuando estás a miércoles. En un momento sientes que solo la música es capaz de entenderte, de escucharte, de animarte. Solo esos cuatro señores, y otros 5 chicos unas cuantas décadas mas jóvenes están ahí siempre, en realidad. ¿A quién tienes a tu lado una madrugada, a las 4:30, si no es a ellos? ¿Quién te canta lo preciosa que eres si todos a los que conoces están durmiendo? ¿Quién te anima a no cambiar nada, absolutamente nada, y seguir adelante como eres? ¿Quién te dice que las cosas pasan como tienen que pasar, que dejes que la vida fluya como está previsto? ¿Quién te besa con su música y te dice que eres perfecta como eres, que no hay nadie como tú en el mundo? Ellos 9, día tras día. Tú tal vez tengas una razón para sonreír todos los días, llamada novio, pero yo tengo 9, inmortales. Porque ellos, (los 7 que aún están) morirán algún día, pero sus letras, las que me hacen feliz de lunes a domingo, seguirán por siempre.
Si no sabes lo que es querer a alguien de verdad, no eres nadie para decirme que me estoy equivocando al luchar por él. Si nunca te has planteado dejar mil cosas por una persona, no puedes echarme en cara que yo lo haga. Si no has sido capaz de querer nunca a nadie por cobardía, no llames cobarde al que no se quiera lanzar. Si no has pasado noches enteras pensando en esa persona, noches en vela hablando con esa persona o noches llorando por haberle perdido, no digas que amar está sobrevalorado. Si nunca has sentido el sabor de sus labios, el olor de su piel, la suavidad de sus manos, el timbre de su voz, en algo o alguien que no es esa persona, no critiques al que sólo tiene ojos para esa persona. Si nunca has llorado por amor, tal vez sea porque eres una persona demasiado orgullosa. Si nunca le has dicho a nadie que llevabas horas, incluso días sin sacarte su cara de la cabeza, es que eres demasiado cobarde. Si no sabes lo que es querer de verdad, no me digas a mí que no lo haga. No des clases de sentimentalismo y romanticismo si no tienes ni idea sobre el tema.
¿Cuánto tiempo necesitamos que pase hasta volver a estar del todo bien? No como ahora, que no estamos mal pero podría ser como un millón de veces mejor. Lo que yo quiero, o tal vez necesito, es saber que puedo contártelo todo, que puedo contar contigo para todo lo bueno y todo lo malo. Que simplemente podemos ser algo parecido a lo que ya hemos sido. Porque ahora mismo, las cosas están bien, relativamente, pero no me siento unida a ti más que por un hilo que amenaza con romperse. Y en el momento que ese hilo se rompa, ya será para siempre, de eso estoy segura.

"This feels like falling in love".

Despertar un sábado con la magnífica voz de Ed Sheeran es realmente perfecto, insuperable, inigualable. Pero ni siquiera eso es capaz de hacerme sentir tan bien como estuve durante otras temporadas. Sigue faltándome algo para sonreír de verdad, para reír con ganas de nuevo, como antes. Sí, hoy al levantarme me acompañaba la voz perfecta de ese británico, el amigo de las converse. Pero me da igual eso, porque tu voz no estaba ahí, para darme los buenos días. Ni tampoco había un mensaje tuyo preguntándome si he pasado buena noche. Nada. Simplemente el vacío con el que llevo más de un año viviendo. Supongo que ya va siendo hora de aprender a vivir con ese hueco tan grande, ¿no?

jueves, 7 de marzo de 2013

-¿Cuándo fue la última vez que le contaste a alguien que estabas mal?- Me preguntó, con los ojos irritados y las lágrimas a punto de inundarlos.
Yo no sabía que decirle, no quería fallarle una vez, una vez más, ya habíamos sufrido demasiado los dos por causas ajenas a nosotros.
-No me acuerdo- Le respondí, siendo incapaz de mirarle a los ojos. Su mano cayó con suma ligereza sobre mi hombro, y me acarició con dulzura el brazo. La que se deshizo en llanto fui yo, y al hacerlo, él me acogió tiernamente entre sus brazos. Me abrazó y no tenía intención de dejar de hacerlo, ni yo quería que lo hiciera. Le agarré con fuerza por la cintura, no quería que se fuera nunca.
-Lo siento- Conseguí articular, entre sollozos, tras unos minutos, cuando seguía apoyada en su jersey, que ahora presentaba un círculo dibujado por mis lágrimas.
-¿Por qué? - Me miró, acabando así nuestro abrazo, y me agarro de la mano por primera vez en mucho tiempo, mientras me conducía a un banco.
-Por quererte y ser incapaz de decirte nada, por pensar que sería capaz de olvidarte. Por prometerme que no iba a volver a interesarme por ti, por abrazarte ahora, una noche de verano tan normal como las demás, por volver a ti cuando yo acabé esta historia. Lo siento por haber sido incapaz de cumplir la promesa que te hice de no meterme más en tus asuntos. Lo siento.
Unos segundos de silencio tras mis palabras desembocaron en un beso, uno de esos besos que echaba tanto de menos, sus besos.
-Perdóname tú por haberte hecho caso y haberme ido. Te quiero.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Tenía pensado repetir todos los motivos por los que te quiero. Volver a decir todas las cosas que hice contigo. Lo que sentía cuando estabas cerca... Todas esas pequeñas cosas con un significado tan grande para mí. Pero voy a hablar de ti y de lo increíblemente feliz que me hiciste un treinta de enero, con lo que para muchos serían unas simples palabras dispuestas en formade texto. Tu manera de escribir me hizo sentir tan bien que no es expresable si no es con ejemplos semejantes, pero que no corresponde hacerlos refercia ahora. Aquel texto tan sincero que escibiste, pensando en mí me hizo comprender que a ti la distancia, el tiempo y todo eso te daba exactamente igual, porque me querías. Yo no estaba dispuesta a verte mal, pero tampoco a sufrir como había sufrido. Y preferí que las cosas pasaran como tuvieran que hacerlo. El texto aquel, que a muchos se les haría eterno, pero que para mí era simplemente perfecto, decía lo feliz que fuiste aquellos cuarenta y seis días, llamémolos nuestros que nadie los reclamará más que tú y yo, y yo aún no he sacado vao para decirte que leí aquellas palabras el día mismo en que las escribiste. Cada palabra que leía me hacía darme cuenta de la falta que nos hacía volvernos a ver, pero yo no soy partidaria de retar al destino, y no hice nada para cambiaro.

You make believe on how great can my life be.

Siento mucho decirte esto de este modo, por este medio, pero ya sabemos todos que a mí las palabras me salen mejor escribiendo, y no hablando. Recurro a este medio para decirte lo mal que me siento después de todo lo malo que te hice. Para contarte que me siento como una auténtica mierda por haberte arruinado estos años. Para que sepas, de una vez por todas, que me arrepiento de haberte dejado ir, que te quiero. Para demostrarte abiertamente que desde que te has ido no hago otra cosa que no sea soñar contigo o pensar en ti. Para decirte, además, cosas que ya sabes, como que no me cansaría nunca de estar contigo, que me tienes para lo bueno y para lo malo, que te necesito para sonreír de verdad.
Te cuento por aquí que hace apenas unos años que te conozco, eso ya lo sabes, pero nunca, hasta hoy, me había atrevido a decirte que para mí, mi vida se reduce a estos años que he pasado 'contigo'. Que últimamente sólo me preocupa saber que tú estás bien. Que al menos tu sonrisa sigue brillando más que el propio sol. Que te quiero tan lejos como están las teclas de mi calculadora, y de cerca.. Tan cerca como para sentir sin complicaciones, cómo tu corazón y el mío han optado por latir a la vez.
Es envidiable la capacidad que tienes para ir lamiéndole el culo a todo el mundo y que nadie te lo diga a la cara, que no te digan que sobras ahí. Es alucinante la facilidad que tienes para que todo el mundo te eche de menos cuando no estás, pero que también te eche de más a los pocos minutos de volver a verte. Es extraño como puedes llegar a ser tan molesta y como no se da cuenta la mitad de la gente que te rodea, y lo peor, que ni siquiera tú te das cuenta de que a veces sobras. De que no puedes enterarte de todo, de que no quiero que conozcas cada segundo de mi vida, que no quiero que hagas parte de tu día a día a la gente que solo conoces de haber oído hablar de ellos. Yo, personalmente, opino que para llevarte bien con alguien tienes que haber hablado de un modo u otro con esa persona. Opino que no es suficiente con oirle a alguien decir que es simpático. Porque cada uno tiene unos criterios de amistad y no es podible llevarse bien con todos.

Vuelvo a perderme entre tus besos.

No entiendo el por qué de esta historia, pero es la realidad, y no me queda otra que apechugar con ella tal y como es. Puede que nunca llegue a entender por qué está pasando esto ahora, pero hasta que encuentre un motivo por tu parte seguiré confiando en que es cosa del destino, o del karma, o de ambos. No entiendo todavía por qué ahora, que por fin estoy completamente bien, que era prácticamente feliz, has vuelto a aparecer como estabas el año pasado. No entiendo por qué te empeñas en recuperar algo que nunca ha habido y, que si lo hubo, fuiste tú quien decidió acabar con ello. Pero, en realidad, si lo pienso bien, tal vez prefiera no saber el motivo, tal vez me resulte mejor dejar las cosas como están destinadas a ser. Será, posiblemente, preferible esperar a que tú hagas algo para ayudarme a comprenderlo, porque si no lo haces, yo no lo voy a deducir sola, así, sin más. Que esto es como el veo-veo, que necesitamos alguna pista para conseguir acertar en nuestro turno.
Muchas veces el problema es tener muchos sentimientos concentrados de tal forma que no puedes expresarlos como quieres, o como deberías. Y la mayoría de esas veces acabas llorando, pero dejando que la música siga sonando por encima de tus llantos, para que así nadie se entere. Llorar durante diez minutos, cincuenta, durante varias horas; soltar todo lo que estabas guárdandote en forma de lágrimas transparentes y saladas. En forma de lágrimas tan frágiles como tú misma. Llorar todo el tiempo que te hace falta para desahogarte del todo. Luego, entrar al baño, lavarte la cara y prometerte que vas a seguir adelante, que tal vez haya pocos motivos para sonreír, pero esos pocos los tienes que aprovechar.
Puedes ser esa chica que le da la espalda a los problemas cuando está en compañía, a quien le atrapan esmissplemas todas las tardes. Todas. Sin excepciones.
Esa chica, puedes pensar, es una que lleva una vida mala, sin amigos que le apoyen, que no encuentra apoyo en su familia... Pues no. Esa chica puedes ser tú, perfectamente, puede ser tu mejor amiga, o en este caso, puedo ser yo.

domingo, 3 de marzo de 2013

'this love is only getting stronger, so I don't wanna wait any longer'.

Un domingo de marzo, como cualquier otro durante todo el año, un domingo que una vez más dedico a estudiar lo que no he querido o no he podido a lo largo de la semana. Pero, ¿sabes en qué pienso? en ti, pera eso tengo tiempo en cualquiero momento del día, y por más que lo intento, sigo sin conseguir sacarte de mi cabeza. Tu voz me habla a base de susurros, susurros con forma de 'te quiero' que me imagino sin querer. Tú en cambio, aunque supongo que también estarás estudiando, piensas en mí como una chica más. Una chica normal, de esas con ídolos, de esas con imaginación desbordante, de esas ilusas, de las que creen en el amor a primera vista pero no en los horóscopos. De esas que creen en el destino, por muchas hostias que le haya dado. Me ves como una chica segura y convencida de lo que hace, como tantas otras chicas en el mundo. Pero, ¿sabes qué? para mí, tú eres mucho más que un chico normal. Eres mucho más que el chico ese que dedica sus tardes a su equipo de fútbol, mucho más que ese que se desvive por salir con sus amigos, que el chico que va de duro pero luego es todo corazón. Eres, para mí mucho más que ese chico que canta en la ducha, sólo en la ducha, para que nadie lo oiga, que el chico que escribe cartas en secreto o el chico al que le gusta salir de compras. Para mí eres mucho más que cualquier otro chico en el mundo, y ¿por qué? porque eres tú mismo en cualquier situación y eso te hace mejor.

Under the moonlight as we stared at the sea.

Hubo una vez una chica que no le mostraba a nadie cómo se sentía en realidad. Esa chica era un pozo de lágrimas cuando estaba sola, pero al salir a la calle se prometía que iba a estar bien, sonreía sin quererlo hacer, sonreía de mentira y salía. Sus amigos la veían siempre feliz, pero ella no lo era. En realidad nunca supo por qué estaba así de mal, pero no podía evitar llorar cada noche. Un buen día conoció a su príncipe azul por casualidad. Él se fijó en ella nada más verla por la calle, pero ella no le vió hasta dos horas después cuando 'casualmente' coincidieron en una fiesta. Ese chico era igual, se sentía mal y no sabía por qué motivo, lo estaba pasando mal, pero seguía sonriendo en público. Aquella fue la noche más feliz de sus vidas. Bailaron juntos toda la noche. Desde aquel día hablaban casi a diario, se empezaron a contar todo y poco a poco la sonrisa de los dos se fue convirtiendo en una sonrisa completamente sincera. Pasaron unos meses y empezaron a salir y la verdad, es que no hay quien los separe. Pasado un tiempo comprendieron, que si antes no conseguian ser felices, era porque no se habían conocido. Porque si el amor conforta, lo demás no importa. Y aquel que no quiere, es alguien analfabeto, alguien a quien le falla el elemento más preciso del mundo.
No te has dado cuenta todavía, por lo que parece, pero tienes todo lo que necesito. Cuando estoy contigo siento que no hay más vida en el planeta. Si alguna vez me ha costado encajar en algún lugar, en el momento que estuve junto a ti se me pasó.

sábado, 2 de marzo de 2013

Cada beso sabía un poco más dulce.

Él no se propuso nunca entrgarle la Luna, pero la quería de verdad, y para ella eso era mejor. Ella nunca le prometió un para siempre, pero lo fue cumpliendo día tras día. Él nunca la dijo 'te voy a tratar como a una princesa' pero lo hizo día a día. Ella no le pidió que se quedara a su lado pero él lo hizo. Él no la dijo que estaba mal pero ella lo notó y permaneció junto a él. Ella no le decía te quiero tantasvesmo merecía, pero él sabía que lo quería de verdad. Él nunca le agarró la mano hasta que ella no se lo propuso. Ella nunca le pidió que la llevara al cine, Pero él lo hacía por voluntad propia. Ellos dos se querían de verdad, y no había nada que los pudiera parar cuando estaban juntos. Darían su vida por permanecer juntos toda la eternidad. Se prometieron quererse, no dijeron nunca por cuanto tiempo, pero nunca dejaron de hacerlo. Un día, por desgracia uno de los dos tendrá que morir, y a modo de altar, el otro pedirá que sea enterrado en el jardín de su casa, para dormir todas las noches junto al árbol dónde se dieron su primer beso. Y ahí moriría el otro, en silencio, pero feliz de haber compartido toda su vida con alguien que le quería de verdad.
Todas las promesas se hacen para romperlas. Prometer es lo mismo que olvidar. Y prometemos para siempres que sabemos que no se van a cumplir. Prometemos estupideces de querernos por toda la eternidad cuando ni siquiera sabemos lo que es estar enamorados. Prometemos mucho más de lo que podemos prometer. Yo personalmente, prefiero ir demostrando día a día las cosas, disfrutando día a día de las personas, de las circunstancias, de los motivos por los que merece la pena seguir sonriendo. Prefiero demostrarte hoy que te quiero e intentar que sea así por siempre, pero no quiero correr el riesgo de no cumplir mi promesa.
Sigo sin estar preparada para decirte la verdad. Sigo sin acumular el valor para reconocer que estoy perdidamente enamorada de ti. ¿Sabes lo quiero? Vivir contigo un baile bajo la lluvia, una graduación juntos, mil y un paseos agarrados de la mano, cenar un fin de semana con tus padres y al siguiente con los míos, que mi hermana y tú os lo paséis bien juntos, volver a estar bien con tu hermana mayor, sentarme contigo cada verano frente a la fábrica a ver la puesta de sol, dormir con tu respiración junto a la mía, acompasar nuestros pasos e ir juntos a cualquier lado, mi primera entrevista de trabajo, la tuya, una mudanza al norte de Europa, amueblar juntos nuestra casa, quedarme dormida sobre tu hombro, desayunar contigo cada mañana, unas vacaciones en la costa del mediterráneo. Todo, yo quiero vivirlo todo a tu lado. Me da igual la edad, el lugar,las veces que lo tengamos que intentar hasta hacerlo todo bien, me da igual todo. Yo quiero vivir un infinito contigo, y con nadie más que contigo. Yo quiero un segundo de tu vida, si no me quieres dedicar más, y disfrutarlo al máximo.

Me he cansado de la estupidez esta que nosotros solos creamos.

Me he cansado de fingir que no me importas, de decir que no te conozco, de verte y que al reconocerte pase de saludarte. Yo no le veo sentido a hacer como si nada cuando tú me ves y yo te veo y sabemos que no nos equivocamos, que esa persona nos importa. A mi me parece que aquel día que decidimos hacer como que no nos conocíamos, como que no nos habíamos querido, como que no compartimos aquellas semanas. Le sigo viendo lagunas a eso de decir que no te quiero, que te he olvidado, que no significas nada, me he cansado de mentirles a todos con respecto a lo que siento por ti.Me he cansadod e formar parte de esta mentira y quiero acabar con ella. Quiero que todos se den cuenta de que sigo pensando día y noche en ti, que mis sueños más bonitos son en los que tú apareces, que te quiero como te quería antes, de verdad, desde lo más profundo de mi alma. Que todos se enteren de una vez que no qiero olvidarte sin tener una oportunidad más a tu lado.

viernes, 1 de marzo de 2013

La noche cae porque el sol se ha cansado de hacerle la compatencia a tu sonrisa. La noche entra fuerte por mi ventana recordándome que sigo sin tenerte, que sigo estando tan sola como siempre. La noche me acoge entre sus brazos como antes hacías tú, y no me suelta durante horas. Me promete volver todos los días, cuando el sol se canse de esperar a que tu sonrisa se apague. Y ella lo cumple día tras día. Aparece con una luna blanca, brillante, la misma luna blanca y brillante que tu observabas sentado junto a mí, agarrando con fuerza y ternura a la vez mis manos y guardándolas con cautela entre las tuyas. La noche llega puntual, no ha faltado ni una sola vez. La noche me cede el frío que, acompañado de tu ausencia parece no perderse nunca. La noche me recuerda qe no te tengo y me adormece para que, al menos, pueda verte en mis sueños.
Pasó de ser alguien normal a ser alguien especial. De ser uno más a ser más que ninguno. Pasó de ser el chico moreno diez meses mayor que tú a ser el chico con el que soñabas cada noche. El que te daba besos en el cuelo al amanecer, el que lo compartía absolutamente todo contigo: sus miedos, sus penas, sus pensamientos. Pasó de ser el chico más guapo que jamás habías visto a ser el más dulce. A su lado se te olvidaban tus compleo, tus dolores. A su lado se perdía esa parte superficial que tenías antes. Porque sabías que podrías encontrar chicos mejores que él, pero no estabas dispuesta a aceptarlo. Y, además, al que tú querías era a él y eso era más importante que cualquier otra cosa en el mundo.
Perfecto, único, genial, asombroso, así era el chico de catorce años que me empezó a gustar hace un tiempo. Ese chico hace unos días hizo diecisiete, y me tiene perdidamente enamorada. No pasa un solo día, un solo segundo en que no piense en él. No sé cómo hace esto, pero me hadejdo el sabor des besos grabado en mi piel, el tacto de sus suaves manos está fijo en mis yemas de los dedos, el olor de su colonia favorita, incluso, está grabado en mi interior. Ya sé que hay millones de formas de querer, y millones de chicos en el mundo. Pero lo siento mucho. Yo con él tengo de sobra. Para mí, ese chico es el único. Y aquel chaval de 14 años que entró con fuerza en mi vida, no ha cambiado nada, sigue siendo el mismo bobo que conseguía hacerme reír con cualquier estupidez. El que me sacaba una sonrisa en el peor momento. El primero que me dijo un te quiero, y sentí que lo decía en serio.

solo buscan tu atención aunque no se la merecen.

Algunos días se me olvida cómo sonaban tus carcajadas. Algunos, se me olvida cómo brillaba tu pelo bajo el sol del crepúsculo en agosto. O cómo el viento,a contracorriente, hacía que entrecerrases los ojos cuando ibas en bici. A veces se me olvida, incluso como eran tus ojos exactamente, como me mirabas cuando nos separaban solamente unos centímetros. A veces no recuerdo con claridad cómo brillaba tu sonrisa, a pesar de la poca luz que había. Incluso he llegado a olvidar tu manera de decir 'el segundo día', cuando había pasado poco más de un mes. Lo siento, aunque tal vez sea porque no te veo más que en ocasiones esporádicas, no más de diez días al año. No es culpa tuya, ni mía. Es culpa de esa puta a quien llamamos disancia y de ese cabrón que se hace llamar destino.