jueves, 28 de febrero de 2013

Te sientas a pensar en vuestro sueño y acabas llorando.

Ya lo sé, que me miras y ves una sonrisa imborrable. Que te paras a escucharme y lo que más oyes son mis carcajadas. Que me ves y estoy feliz. Pero no es así. Una sonrisa hay en mis labios. Una sonrisa que me dibujo cada mañana frente a un espejo, prometiéndome no borrarla en muchas horas. Una sonrisa que parece sincera, pero que oculta muchísimo dolor. Que intenta esconder las lágrimas que lloré la noche anterior. Ves unos ojos brillantes, y crees que es de flicidad. Pero también te equivocas, son lágrimas secas, el brillo de unas lágrimas saladas, el puñado de recuerdos que pasaron por mi cabeza la noche anterior fueron los promotores de esas lágrimas. Los promotores, al fin y al cabo, de que hoy tú puedas ver cómo me brillan los ojos. Las carcajadas que escuchas cuando me río son sinceras, sí, pero el dolor que me produce recordar cómo su risa se parecía tanto a todas las demás es demasiado fuerte; y ahí estoy otra vez: ocultando el dolor que siento en mi interior. Pero lo más doloroso no son los recuerdos. En absoluto. Lo más doloroso ever cómo ese chico que ocupa cada uno de mis pensamientos está mal y yo no puedo cambiarlo.

how I feel about you.

Fue un sueño. Fue una pequeña ilusión. Fue una preciosa historia de amor de cuarenta y seis días con sus cuarenta y seis respectivas noches. Fue lo más bonito que he vivido en quince años, nueve meses y ocho dìas. Tal vez para ti solo fue una anécdota más durante tus seis mil doscientos ventiún días de vida. Un sueño porque lo recuerdo como si lo hubiera sido. Una ilusión porque tal vez siga deseando volver al primer día qe te tuve entre mis brazos. El primer día que te podía decir te quiero sabiendo et sentirías exactamente lo mismo.

They say music can alter moods and talk to you.

Bajo aquel paraguas azul marino con lunares blancos estaba aquella dulce pareja de pelo oscuro, él alto, ella alta. Él sonriente, ella sonriente. La pareja perfecta que aparentemente es inquebrantable. La pareja que se metió en unos soportales a esperar a que escampase. Quién les diría que aquello no duraría más que unas semanas. Quién les diría que llegarían a dejar de hablarse, tal vez por orgullo. Quién les diría que jamás volverían a ser los mismos de entonces. Quién les diría que incluso se engañarían cada uno a sí mismo para creer que lo habían superado. Nadie.
Hace un tiempo empecé a coserme una sonrisa a la cara. Pero de nada me servían aquellas dolorosas puntadas de felicidad fingida porque al alejarme de ti todo aquello desaparecía. Las marcas, los agujeros sangrientos que la aguja y el hilo delaban sobre mi boca parecían pegarse con fuerza a mis labios para agrietarlos sin delicadeza alguna. Pero la sonrisa desaparecía. Volvía a sumirme en aquella nube gris cargada de lluvia en forma de lágrimas saladas, con un toque del sabor que tiene tu recuerdo. Volvía a encerrarme en mis palabras, en mis escritos, a reflejar mis ganas de recuperarte pero sin decírselo a nadie por miedo a romper a llorar una vez más. Y era entonces, cuando las depresiones volvían más fuertes que la vez anterior. Cuando mis ganas de tenerte volvían a aumentar y mis esperanzas de conseguirlo decrecían brutalmente. Cuando mis labios solo sabían a ti y empezaba a volverme loca con un recuerdo que debería ser mi presente.

But here I am, asking you for one mor chance.

A lo largo de nuestra vida tropezamos millones de veces. Unas caemos y otra conseguimos evitarlo. Las veces que caemos no son siempre tan doloras como creemos, sino que son una forma de mejorar. A lo largo de nuestra vida nos damos muchos golpes. Los que más duelen no son las patadas en la espinilla, las caídas desde una bici, los golpes al empezar a caminar, los dolores físicos son en realidad la parte más agradable dentro de todos los golpes que vamos a darnos. Porque por mucho que duela una pedrada en la cabeza, más duele no saber cuando volverás a ver a una persona que te importa de verdad. No sé qué te dolerá a ti, pero a mi me duele crcr. No quiero perder estos años, los mejores de mi vida. Ya perdí hace un tiempo los más felcies, los más inocentes, los más dulces, cuando aún no sabíamos nada sobre la muerte. Al grito de forever young, es al grito que quiero pasar el resto de mis días, pero sin olvidar todo aquello que he ido dejando atrás. Dentro de esa larga lista de momentos, cosas, de recuerdos en general, ahí han quedado los gomets, los playmobil, los premios en forma de gominolas, los castigos de sentarte en una silla. Han quedado lo exámenes para los que no habia que estudiar, los fines de semana viendo the house of mouse,... han quedado los dientes de leche, los discos infantiles y las colecciones de llaveros. Pero, lo más triste es que tú has quedado entre esos recuerdos, cuando podrías ser mi presente.

miércoles, 27 de febrero de 2013

La primera lágrima empieza a brotar de mi ojo derecho, que está tornando a rojo. Tras ella caen otro millón que empapan mi cara como lo hacebn las lluvias de abril. Tal vez podría recuperar mi vida anterior, aunque solo fuera por un día. Tal vez podría intentar retroceder en el tiempo y decirte que siempre serás mi vida, mi amor, mi razón para seguir hacia adelante sin problemas. Que mi vida está vacía sin ti. Que quiwero repetiresomomentos, pr no encuentro las palabras adecuadas para decírtelo. Pero no se puede cambiar el pasado. Volvería al momento en que envié ese mensaje, pero no quiero recordarlo. No quiero tampoco que me vean sufrir por ti. No quiero vivir sin ti, porque de ese modo mis días se nublan como el cielo londinense un día de otoño. Pero ¿sabes qué? Mi corazón late más fuerte, mi voz de entrecorta, acaba por desaparecer, intento que me salga un hilo de voz pero nada consigo, y eso solo m epasa al verte. Cada día esto que siento es más fuerte, tú haces que todo cobre sentido.
Poco a poco me doy cuenta de que el tiempo no ha dejado de correr hacia adelante. De que sigo estancada en el trece de septiembre de 2011, que lo recuerdo como si hubiera sido hace cinco minutos. Yo sigo aquí, esperándote, buscándo una vez mas el sabor que tus besos decidieron dejarle a mi piel. Recordando como entonces tus suaves manos paseando por mi pelo, y cómo sentía que ya no era como fue unas semanas atrás. Ahora tú no estabas físicamente a mi lado, pero no me faltabas. Estabas puntual, todas las noches llamándome por teléfono. Todas las noches, cuando hablaba contigo, me asomaba alaventana y miraba al cielo, el mismo cielo que tú veías con algo más de luz. Éramos dos bobos queriéndose a distancia, burlando todo aquello que no supusiera querernos, cuando el cielo era lo único que teníamos en común. Y ahora me veo atrapada por tus recuerdos. Porque todo cuanto veo me recuerda demasiado a ti. No puedo culparte de nada porque sería injusto, porque ya ha pasado tiempo suficiente como para olvidarte. Pero sigo sintiendo el vacío que yo sola me creé cuando acabé con la historia de amor más bonita de la historia.
Que no hay nada importante en mi vida si tú no estás. Que las noches de luna llena, se vuelven oscuras sin ti. Que el mundo es otro si no es contigo. Que las tardes de verano se vuelven invernales durante tu ausencia. Que estoy inventándome una nueva forma de echar de menos, una superior a todo, para poder soportar esto de no tenerte. Los lunes me saben amargos, los martes y miércoles no me saben más que a ti, los jueves son un pozo de ilusiones que me hice contigo y ahora tengo que olvidar, los viernes resultan extraños si no son a tu lado y los fines de semana son una cárcel para mí por no vivirlos a tu lado, como una vez te prometí.

lunes, 25 de febrero de 2013

No soy yo, ni tú, ni nadie.

Esto de ir poniéndole tu cara a todo el que pasa por la calle se está convirtiendo en una costumbre un tanto habitual. El hecho de que vivamos en la misma ciudad tal vez sea el culpable de que me obsesione con encontrarte casualmente. Que soy rara por quererte, dicen algunos, pero bueno, tal vez sea que tengo criterio, ¿no?Tal vez seas más perfecto de lo que pareces, o menos, pero yo te quiero como eres. Yo, cuando le pongo a alguien tu cara al verlo por la calle, le pongo a tuya porque te quiero así, porque me has encantado tal y como eres, y no estoy dispuesta a dejarte cambiar. Al menos, no de momento.
Eres uno de esos recuerdos que se quedan hasta el final. Como el olor de la colonia de nenuco que todos hemos usado alguna vez, de pequeños. Como la primera vez que escribimos una carta en el colegio, que la guardas para siempre. Tus besos son un racuerdo inolvidable, como lo es aquella primera clase del colegio, la que tenía un semáforo de mentira para ir al baño. No sé, llámame loca si te apetece, dí que he perdido por completo la cabeza, si lo ves así en realidad, pero si estoy loca es por tenerte y si he perdido la cabeza, la he perdido por ti. Porque, por mucho tiempo que pase, el tacto suave de tu pelo está en la memoria de mis dedos, cada vez que acaricio algo. El sabor de tus labios lo recuerdo cada segundo del día, todos los días del año. La verdad es que me da exactamente igual que haya pasado más de un año desde aquel último adiós, me da igual porque el final no fue ese, y tú lo sabes tan bien como yo.

martes, 19 de febrero de 2013

Entre tragos de alcohol escapo de esta locura sin cura.

No quiero hablar de las cosas que ya hemos pasado, es algo que me duele, algo que ya es historia. Yo he dicho cuanto tenía que decir, y eso es lo que tú también has hecho. Nada más que decir. No más juegos. Nada más con lo que hacer daño. Siempre hay uno que sale ganando, y el que pierde se queda en la miseria. O ganas o eres ganado, eso ya es cosa del destino.Estaba entre tus brazos, creyendo que allí me quedaría, como si fuera una muralla contra todo lo demás, construyéndome allí un hogar donde suponía que me haría más fuerte, pero no contaba con que tu no estarías siempre ahí. Los recuerdos que trae tu imagen a mi cabeza son tan fríos como el mismo hielo. Todo aquello que no nos atrevíamos a oír, todos los problemas, en realidad existían. Y ahora, explícame... Son sus besos como los que yo te daba? Sientes lo mismo cuando tu nombre lo pronuncia su voz? Dentro de mí sigue latiendo algo, aunque no te lo creas, te sigo queriendo. Pero mis palabras son insuficientes, ya no es como era. Los cambios que decidimos ahora me hacen daño, siempre soy yo la que acaba sola. No quiero hablar si eso te hace sentir triste y comprendo que no tomes mi mano, sino que la rechaces. Me disculpo si te lo hice pasar mal, ya te veré, me sigues teniendo para todo. Pero sigo creyendo que tú saliste ganando.

This are words that go together well.

No quiero ser esa enana, quiero ser tu enana. No quiero ser la pequeña, quiero ser tu pequeña. No quiero ser mi vida, quiero ser la tuya. No quiero que ocupes mi corazón mientras yo no ocupe el tuyo. No quiero miles de cosas, me conformo con una persona, contigo. No quiero la fama, ni el dinero, prefiero vivir contigo. No quiero vivir eternamente, si para ello tengo que superar tu muerte. No quiero sonreír si tú no me produces esa sonrisa. No quiero fiestas, no quiero regalos, no quiero nada que no te lleve a ti incluído. No quiero viajar cada año a un país diferente, conocer el mundo entero si no es a tu lado. No quiero decidir en qué lado de la cama dormir, si al otro lado el que duerme no eres tú. No quiero soñar si no es contigo. No quiero escuchar ninguna voz, si no puedo oír la tuya. No quiero aprender más idiomas que los que tù hables. No quiero veranear si no es contigo. No quiero esperar en la estación de tren, si no eres tú quien baje del vagón. No quiero vivir si no es contigo.

Tu pequeña manía de hacerme sonreír siempre.

Aquí cada uno sobresale en lo suyo. Unos son los dioses del fútbol, otras, unas estrellas de la natación sincronizada, les hay que han nacido para el deporte. Hay otros capaces de descifrar una ecuación larguísima en cuestión de segundos, otros que escriben de forma brillante, les hay que alcanzan la perfección cantando, o que bailan como si en realidad flotasen. Hay gente que es un amo de la música, que hace unas rimas perfectas y es capaz de superar a Dr. Dre, o que simplemente se aprende una partitura entera a primera vista. Cada uno destaca en lo suyo. Pero tú destacas en muchísimas cosas muy distintas. Tú eres ese chico que con solo mirarme a los ojos ya sabe que estoy mal. Que con simpkemente estar a mi lado, ya sabe que estoy feliz. Eres el mejor chico que ha aparecido en mi vida, la casualidad más apreciada que he tenido y tendré. Eres una persona simplemente alucinante, capaz de hacerme sonreír haciendo muy poco: Sonriendo tú.

domingo, 17 de febrero de 2013

Un trago más, el último cubata de la noche, un chupito más de tequila, el último. El reloj marca las 7:53 de la mañana. Llevo toda la noche despierta, de fiesta con mis amigos, pero sin ganas de nada. Y tú te preguntarás que por qué hago eso. Muy sencillo, porque escuché decir que tú vendrías, que esa noche irías a ese pueblo, y yo estoy aquí, hecha una auténtica mierda, borracha, hundida, mi cara llena de lágrimas secas, el maquillaje corrido, mi alma en forma de arruga, mis párpados con sobrepeso, la chaqueta con olor a alcohol, el suelo, a doscientos metros, con mi adn en forma de vómito, tu imagen en mi cabeza y tú no estás. Quisiera tenerte y todo eso no estaría así. Estaría hecha a base de sonrisas, alegre, feliz, mis ojos brillantes de tenerte, el maquillaje de la noche en perfecto estado, mi alma dando saltos de emoción, la mirada encendida y pendiente de ti, el suelo a doscientos metros recuerda el lugar donde te encontré, tú delante de mí, y tus besos sobre mi piel.

miércoles, 13 de febrero de 2013

No detuve vuestras balas, pero aprendí a esquivar.

Me cuesta recordar como era antes, como tuve que cambiar para ser como soy ahora. Me resulta dificil recordar a la chica que estaba cuando tú me querías, porque en mis recuerdos soy yo, en las fotos soy yo, pero pienso en aquellos tiempos y esa no es la que ahora escribe esto. Llámalo evolución, dí que es mi respuesta a las hostias que la vida me ha dado, piensa lo que quieras, que he cambiado para olvidarte, que no soy como era porque me han influenciado. Pero no te atrevas nunca ha decir que he madurado en este leve tiempo. No llames a este periodo de gilipollez acumulada madurez, porque no lo veo justo. He cambiado, y mucho, pero no estoy segura si para bien o para mal. No sé si me han influído, pero ojalá no sea así. Solo quiero saber qué dije, que hice o que pasó para que vieras algo en mi. Házmelo saber y después me lo cuentas, que haré lo imposible por recuperalo.

Cambiémoslo todo y volvamos a empezar, esta vez de cero.

Para ti no lo sé, pero para mí la situación esta de ignorarnos poniendo como escusa que haríamos como que no nos conocemos se me estaba haciendo agotadora, insufrible, larga, dura, ... Estaba siendo muy dificil para mí ver como tú sufrías y no podía hacer nada más que limitarme a soportar el dolor que aquello me suponía. Lo siento por haber roto nuestro pacto, por haber roto mi promesa, lo siento de verdad, te habría llamado si hubiera tenido el valor suficiente, y así habría hecho las cosas bien, pero para mí era imposible. No me veía capaz de dirigirme directamente a ti, de volver a estar acompañada por el sonido de tu voz, como antes estaba. No podía, no puedo, y tú lo sabes mejor que nadie. Sigues siendo el chico que eras, el que me hacía (y me hace) perder la cabeza, en ese sentido no has cambiado nada, y tal vez sea esa la razón por la que no pueda ser quien soy cuando es contigo. Me pasa una vez, y otra, pero sigo quedandome atascada en la segunda palabra cuando estoy contigo. Y me da mucho miedo que eso se pase.

viernes, 8 de febrero de 2013

Envidia? lo que tienen ellos al verte.

Dices que echas de menos el calor del verano pero en cuanto lo tienes echas de menos el frío del invierno. Que echas de menos la calle pero en cuanto sales quieres volver a casa. Eso no es echar de menos. ¿Sabes quee echo yo de menos? Despertarme cada mañana y saber que él me llamará a media tarde. Desperterme sabiendo qué él me quiere. Echo de menos su voz, sus caricias sus besos, y su manera de caminar. Echo de menos todas esas veces que me decía te quiero sin pensárselo dos veces, cuando me lo decía sin darse cuenta y lo decía de verdad. Echo de menos como sonaban sus carcajadas, como brillaban sus ojos al amanecer, su modo de decirlo todo con una mirada. Echo de menos sus lágrimas cuando reía, sus manos suaves abrazándome a media tarde. Le echo de menos durante todo el día, y cuando empieza el siguiente, le sigo echando de menos. Lo que más echo de menos es poder contar con él para todo, poder decirle cada cosa que mepasa. Echo de menos su forma de ser, única como él, echo de menos sus bostezos mañaneros, sus estornudos, incluso. Echo de menos ser normal cuando estoy con él, me cansa eso de fingir que no nos conocemos, porque yo no puedo estar sin él. Y lo echo de menos todo, todo lo que teníamos, lo que eché a perder. Echo de menos que me dedique canciones bonitas de manera espontánea. Echo de menos poder decirle que lo quiero cada segundo del día, echo de menos poder besarle sin que le extrañe, lo echo de menos. Y si llegara el día en que recuperase eso, no empezaría a añorar la ausencia de una sola de esas cosas, de uno solo de esos detalles. Porque yo le quiero despierto y dormido, alegre y triste, le quiero en cualquier lugar y momento, le quiero de verdad.

miércoles, 6 de febrero de 2013

'But we have to say goodbye'

Hacía ya un tiempo que no soñaba contigo. La verdad es que lo echaba de menos, que quieres que te diga. Otras veces era verosímil pero no me lo creía, pero esta vez... no sé, es como que al levantarme sintiera haberlo vivido de verdad. Era tan real, que hasta notaba tu olor, que escuchaba tu risa de verdad, que no me creía que fuera un sueño. Y puestos a recordar, lo recuerdo con todos los detalles. Tú y un amigo tuyo os acercábais a mí y a mi amiga Lucía, que estábamos a unos metros de vosotros. Con tu amigo ya había hablado alguna vez, fuera del sueño y no guardo buen recuerdo de él, que digamos. Él nos saludó con dos besos pero tú, a mí, me diste un abrazo de los largos, y me dijiste que las css se ibanauedar como estaba. erespondí que no iba a permitirte hacer nada que no quisieras. Luego no sé que más pasó, pero al final me besabas y después de eso, recuerdo mucho sueño y que llegaba tarde a clase.

martes, 5 de febrero de 2013

'Nunca me había planteado de qué modo me gustaría morir, pero hacerlo en el lugar de la persona a la que amas, me parece una bonita forma de acabar.'
Creo que no eres consciente de que cada vez que he visto Crepúsculo (y eso son muchas veces) he pensado en ti en esa parte. Tengo la sensación de que te debo algo desde el primer hola que me brindaste, que estoy en deuda contigo desde la primera sornrisa, la primera carcajada, el primer enfado, el primer beso, ... Siento que te debo mucho, algo así como la vida, siento que no habría conseguido muchas cosas si no te hubiera conocido, cosas que no tienen nada que ver contigo. Es como si el chico moreno de sonrisa infantil se hubiera llevado una parte de mí, y ahora que ambos hemos crecido yo quiero recuperarla, pero no quiero perderte a ti. Perderte del todo, quiero decir. Es como si mientras tú has madurado y has cambiado, yo me hubiera quedado en los trece años, infantil, inocente, solo preocupada de quererte cada día más. Pero no es así. Yo he crecido de la misma manera que lo hiciste tú. La diferencia es que tu me has olvidado y yo sgo imginando mi vida a tu lado como algo actual.

Baby, be mine tonight.

No voy a hacer un estúpido recuento de todas las veces que te he visto por la calle y no me he atrevido a decirte nada, de todas esas veces que incluso hemos cruzado las miradas y no nos dió por mediar palabra. No lo haré, me parece estúpido eso de dejar constancia escrita de esos momentos de tu vida que sabes que nunca vas a olvidar. Como el primer beso que recibes. No necesitas escribir cien veces como fue aquella situación, no tienes por qué dejar por escrito ni el dónde ni el cuándo ni el con quién fue. Porque sabes de sobra que ese día ha sido tan especial, tan único, tan mágico que serás incapaz de olvidarlo. A mi eso es lo que me pasa contigo, cada segundo que paso a tu lado, cada vez que me cruzo contigo por la calle o incluso cada vez que me aparece una foto tuya o por error se abre tu perfil de twitter, esos momentos son todos únicos, y no necesito dejarlos por escrito para recordarlos. Porque la huella que estás dejando en mi vida, quieras o no, es muy profunda, y no quiero que desaparezca.
Todas las noches me voy a la cama arrepintiéndome de haber echado a perder lo más bonito que ha pasado por mi vida: Tú. Alguna noche, incluso me acompaña alguna lágrima compuesta por una mezcla homogénea de pena y de dolor. Siento que me faltas cuando pronuncio tu nombre en mis sueños y el silencio me devora por dentro, junto a las ganas de protagonismo que tiene tu ausencia. Siento que no estás cuando busco un gesto, una mirada, una sonrisa tuya y no hay manera de que apareza, al igual que no aparecen mensajes ni llamadas tuyas con intención de un te quiero, o con ganas de un te echo de menos. Nada, simples buzones vacíos de cartas de amor, de postales deseando una feliz navidad, de facturas del tiempo que no paso a tu lado. Todo eso pasó a mejor vida. Sufro cada vez que oigo voces en la puerta de mi casa, me asomo y no estás tú, como esperaba. Me da la sensación de que poco a poco mis esperanzas de recuperarte se están consumiendo, a la vez que se consume mi sonrisa, que te busca en cualquier lugar, desesperadamente, sin éxito alguno. Recuerso que cuando estabamos juntos eramos como la caligrafía itálica, perfecta, siempre unidos, unas letras entrelazadas con otras. Volábamos los dos juntos a cualquier lugar que tuviéramos planeado. Sí, digo volábamos, porque sentía como flotaba en aire cuando estaba contigo. Y tal vez de eso sea de lo que trata el amor, de sentirse bien al lado de la otra persona, sin más.
Quiero que lo entiendas, que si alguna vez me atrevo a decirte que te quiero, lo voy a hacer sintiéndolo. Porque soy absolutamente incapaz de fingir algo tan fuerte, y decirlo si no lo siento. Cuando no nos importaba el mundo porque ya estábamos juntos, entonces te quería. Cuando nos ignorábamos mutuamente, y no respondíamos ni a mensajes ni a llanadas, entonces te quería. Cuando habían pasado unos pocos días desde la primra vez que nos vimos, que me perseguías calle arriba y calle abajo una y otra vez para que habláramos, entonces te quería. Porque a estas alturas, de nada me va a servir ocultarte algo tan evidente, así que para callármelo, hago un esfuerzo y te lo digo. Te empecé a querer aquel día de agosto, a finales del mes, el día que por casualidad llegaste a mi vida, y por suerte no has salido desde entonces. Te sigo queriendo hoy, cinco de febrero de dos mil trece, después de haber pasado días malos como hemos pasado, días felices e inolvidables. Te he querido todos y cada uno de los días que hay entre medias de aquel día de agosto de 2010 y hoy, todos. A veces no me atrevía a aceptar que eras importante en mi vida, que no era necesidad, que era cariño, a veces me negaba a admitir que te seguía queriendo, pero lo hacía, y lo hago, y te querré siempre.

lunes, 4 de febrero de 2013

Hoy me da por reírme de todos los que decían que jamas me querrías, y que nunca sería capaz de querer a alguien como te quería a ti. Pero ellos se reirán de mí, por decir que te olvidaría durante la primera semana. Y se darán cuenta de que ha pasado más de un año, y yo sigo pensando en ti como si ayer hubiera sido treinta de julio. De dos mil once.

Morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres.

Porque el amor, cuando no muere, mata. Porque amores que matan, nunca mueren.

Puestos a pedir, quiero que estés aquí.

Echo de menos aquellas noches de agosto, en el piso de arriba de aquella casa donde siempre reinaba el frío. Cuando llegaba corriendo a aquella habitación, porque me sonaba el móvil, y bajaba al patio para pillar tanta cobertura como fuera posible. Aquellas noches en las que sufría y superaba depresiones constantemente, depresiones cortas, eso sí, pero igual de dolorosas que cualquier otra. Esas noches en las que me acostaba sonriente, y con alguna lágrima de alegría o de ilusión circulando por mi mejilla, sin intenciones de frenar. Una lágrima salada, unida a un recuerdo dulce, tanto como tus labios o más. Porque esos minutos que pasaba hablando contigo, me llevaban de vuelta a los días que pasé contigo, juntos físicamente. Me hacían lo mucho que me importabas, lo muchísimo que te quería, pero, sobre todo, lo mucho que te extrañaba y te necesitaba.

domingo, 3 de febrero de 2013

Rondaban las cinco y cuarto pasadas de una tarde de viernes. El segundo mes del año dos mil trece había empezado hacía apenas unas horas y Sara y yo paseábamos a ritmo rápido por las calles de Valladolid. El frío, protagonista de la tarde, estaba dispuesto a ser nuestro acompañante, y peor enemigo durante aquella tarde. Mi equipo favorito de fútbol, el Athletic, jugaba esa tarde en nuestra ciudad, y teníamos pensado ir al hotel donde estaban concentrados a verles. Previamente, había metico mi bandera del equipo en el bolso, y Lucía me dejó un permenente, salvándome así la vida. Cuando casi había pasado media hora desde el principio de nuestra ruta, llegamos al hotel. Poco antes habíamos visto el autobús del Athletic y yo ya estaba eufórica. No paraba de decir 'me meto ahí dentro y les violo'. Pues al llegar, vimos las vayas municipales amarillas, y no había gente. Cabe decir que antes de volver a nuestro barrio, teníamos que ir al centro a comprar un regalo. Nos atrevimos a entrar en el hotel, para preguntar si habîan traído algún póster o fotos desde Bilbao; pero antes de tan siquiera abrir la boca nos dijeron 'tenéis que esperar fuera' y eso hicimos. Poco a poco empezaba a llegar más aficción, entre ellos, un niño adorable hasta decir basta. Vimos a Toquero en el hall, hablando con unos seguidores. A eso de las siete, el autobús aparcó en frente del hotel y los nervios llegaron a cantidades inimaginables. Pero allí no aparecían más que policías y vigilantes dispuestos a hacernos esperar más. Eran casi las siete y mesia cuando metieron maletas en el bus, y un poli nos dijo que aún faltaba para que salieran. Sara y yo estabamos volviéndonos locas, porque veíamos que no nos daba tiempo a todo. Tras algo más de dos horas de fría y lluviosa espera, el momento deseado llegó. Los jugadores empezaron a dejar el hotel. Amorebieta iba el primero, los demás iban como una avalencha hacia el bus. Parecía que la espera había sido en vano, cuando Raúl Fernández me oyó gritar su nombre, se volvió, y me firmó la bandera. Tras él, Ander Herrera hizo lo mismo. Ví pasar por delante de mis narices a la plantilla de mi equipo, del equipo que me hace sonreír, pierdan o ganen. Sara y yo vimos cómo Ander se sacaba una foto con el niño que estaba junto a nosotras. Una vez salió Bielsa, pasamos por detrás del bus, camino del centro. Más feliz no podía estar. Había cumplido un sueño, conocer a esos hombres que consiguen hacerme feliz cada fin de semana, con su presencia, nada más. Lo que Sara hizo por mí ese dìa, fue lo más grande, lo más bonito, lo más valioso que alguna vez han hecho por mí. Los autografos, en la bandera, reposan placidamente sobre la pared de mi habitación, y cada vez que los veo, una pequeña lágrima de emoción brota de mis ojos, una lágrima rojiblanca.