domingo, 23 de noviembre de 2014

I never saw you coming and I will never be the same

Para algunos afortunados, 74 kilómetros no es nada más que una cifra aleatoria, porque todo lo que quieren y necesitan lo tienen más cerca. Para muchos, 74 kilómetros no es más que un paseo porque están bastante más lejos de aquellos a quienes quieren. Para mí, no sabría decir si es mucho o es poco. Podría ser mucho si pienso que no es algo que pueda recorrer a diario, no es una distancia asequible para escaparme de repente para ir a verte, pero está relativamente cerca, teniendo en cuenta que no llega a la hora en coche. Durante las mañanas, se me antojan más cercanos cuanto más soleadas son, pero llega la tarde (y más en éstas tardes de noviembre, tan frías y oscuras desde tan pronto) y pienso que estoy lejos de ti cuando necesito tenerte cerca, y me parece que los kilómetros nos separan cada segundo un poco más. Pero cuando cae la noche, me acuesto y pienso que tal vez tú, estando en la misma posición en la que estoy yo, sólo por un momento te acuerdas de mí y sonríes. Yo sonrío al pensarlo, y es ahí cuando te siento muy muy cerca, como si nada nos separase.
Entonces me doy cuenta de que ese 74 no es más que una cifra y que llevamos años riéndonos de ella; y aunque a veces se hace más difícil que cualquier otra cosa, no dejo de pensar que si estamos separados, es porque realmente valdrá la pena cuando volvamos a reunirnos.

domingo, 9 de noviembre de 2014

De ésto que ves después de dos meses a una persona que has querido hasta que llegara a dolerte. A una persona por la que has llegado a llorar, a frustrarte, a sufrir.
Y no te causa nada.

Lo ves y es algo que se te antoja muy normal, como cuando ves a un compañero de primaria con el que apenas hablabas. Y en el fondo te da pena. No rabia; pena. Porque ni le saludas porque ya no te interesa, te das cuenta de que la mayoría de cosas que teníais en común se han esfumado, porque has pasado página y te ha costado un montón. Ves que ya no te afecta lo que hace, que ya no te interesa adónde puede ir y si vas a verlo o no. En realidad te da igual porque no os une nada, nada de nada.
Y te das cuenta de que no le has echado de menos ni lo vas a hacer, que tienes cosas mucho más importantes de las que preocuparte y él ya no forma parte de tu vida.
No tienes motivos para guardarle rencor, así que no lo haces, pero sabes que no es lo de antes, que le has olvidado, y por primera vez en tu vida sabes que ahora sí estás mejor que antes, que estás mejor que nunca.