Time can bring you down, time can bend your knees, time can break your heart.
lunes, 20 de mayo de 2013
Un año más, y ya vean dieciséis en este mundo.
De pequeña, siempre quiería hacerme mayor, siempre quería crecer, ser adulta, no sé por qué. Me acuerdo que el día que cumplí nueve años decidí dejar de ir al parque, porque el parque era cosa de niños pequeños. Fui a pasear con mi madre y mi hermana hasta poniente, y en la tela araña gigante se subió mi hermana. Mi madre me preguntó que si no quería subir yo y le dije que no, que eso era para niños, y yo ya era mayor. La verdad, es que de bien pequeña me cansé de jugar con barbies y muñecas, y me dió por leer libros indicados para edades más altas. Entonces me sentía muy mayor por hacer eso. Ahora veo que he desaprovechado mi niñez. Siento que podría haber pasado muchísimas más horas jugando en parques, con mi hermana en casa, en el pueblo, ... Aunque en el pueblo es donde más tiempor fui niña. Allí daban igual las edades, me pasaba días enteros en la calle divirtiéndome con mis primos. Ahora siento que desaproveché esos años. Miro hacia atrás y veo muchos gandes momentos, con las personas más grandes del mundo. Pero me da miedo lo que venga ahora. Me asusta no haber aprovechado muchas cosas que ya no podré hacer. Me da miedo perder a muchas personas. Porque ahora tengo a mi lado a los mejres, en todos los campos, y no estoy dispuesta a perderlos. Golpes me he dado, como todos, peo he sabido reírme de ellos, he rectificado mis errores y volvería a equivocarme en ciertas cosas, si al final del camino está mi vida actual. Porque por muchas experiencias que tal vez no haya vivido, aunque ya no lo vaya a poder hacer, me alegro de haber llegado donde estoy, con quienes he llegado. Porque papá, mamá, Ana, habéis estado desde siempre, y sois los que siempre estáis. Mis amigos, los de cualquier sitio, tambíen, me habéis hecho como soy, me habéis cambiado y creo que a mejor. Y estos dieciséis años pierden sentido sin uno de vosotros.
miércoles, 15 de mayo de 2013
No fue la distancia la que nos hizo daño, creemé. Fue el tiempo. Nos habíamos acostumbrado a estar solos, a querernos sin poder demostrárnoslo, nos habíamos acostumbrado a esa forma de vida extraña, queriéndonos casi sin querer, diciéndonos que nos echábamos de menos, pero sin estar seguros de si aquello era así o no. Nos habíamos adaptado a sentirnos queridos y protegidos, a estar muy alejados, pero diciendo que nada había cambiado. El problema no fue la distancia, el problema fue no saber aceptar que no nos necesitábamos tanto como decíamos, el mayor proflema fue que no nos queríamos tanto como le habíamos hecho creer a todo el mundo, empezando por nosotros dos. Volvíamos a ser los dos enanos del principio, que nos queríamos, y de verdad; pero no éramos lo suficientemente maduros para demostrárnoslo como lo sentíamos. Tal vez nunca lleguemos a serlo, y nos limitemos a recordad aquella perfecta e irrepetible vez en la que decíamos que los kilómetros nos hicieron daño, pero los dos sabemos muy bien que eso no es así.
martes, 14 de mayo de 2013
El truco está en no derrumbarte, en no dejarlo todo y tirar la toalla, por muy mal que vayan las cosas. Tienes que intentar hacer como si nada importase en ese momento y aguantar lo que te echen. Porque siempre habrá gente que se oponga a lo que decidas, pero piénsalo así: Hay muchos, muchísimos más a los que les parece bien y están de acuerdo contigo. Olvídalo; olvida todo lo malo que has hecho y todo el daño que te han causado sin merecértelo. Ahora eso no vale nada. Mira delante de ti, ¿no lo ves? ahora esos errores, esas heridas, esos malos ratos han desaparecido.¿Acaso tú los ves? yo no. Y si alguna vez dudas, tenlo muy presente, "que la vida es una escalera, pero las vistan son geniales."
Life has just begun.
Ya he fracasado muchas veces contigo y no volveré a hacerlo. No sé cómo lo conseguiré, pero te aseguro que así será. Lo más probable es que no vuelva a probar suerte contigo, porque me imagino qué resultado obtendré. Pero si lo hago, será la definitiva, será porque estaré completamente segura de que ahora todo saldrá bien.
Le diste importancia a todo, menos a quien lo merecía.
Las tormentas más duras parecen eternas, pero siempre se acaban y vuelve a salir el sol más brillante que la vez anterior. Siempre. Todas estas noches de lágrimas inundando mi almohada, todas estan noches de llantos que me cortan el aire, y de dolores indescriptibles que parece que jamás desaparecerán, todo ello llegará a su fin tarde o temprano. Cuando ese momento llegue, no me conformaré con haber conseguido superar aquella barrera que creía imposible derrumbar, sino que también tendré la absoluta certeza de que todo ese dolor olvidado, todo ese daño superado, todo ese sufrimiento consumido, me habrán ayudado a crecer, y a mejorar. Después de tantos meses de llantos, estoy convencida de que llegarán años de risas, años y años enteros en los que no volveré a derramar ni una sola lagrimilla salada por todo lo que sufro hoy. Pero sabré que no lo habré superado yo sola, porque cuento con el mejor equipo de psicólogos sin título del mundo. También se les conoce como "esos amigos que llevan a mi lado absolutamente toda mi vida. Esos amigos que están todos los días conmigo, ya sea físicamente o en la distancia, pero que me lo demuestran día a día, año tras año. Que me demuestran que en el mundo jamás habrá fuerza capaz de debilitarnos,porque cuando se quiere de verdad, como nosotros lo hacemos, no hay nada más fuerte. Y año tras año trato de ponerme a su nivel, de darles tanto como ellos me dan, de devolverles, la vida, que es lo que me dan ellos. Que si hay algo en lo que son los mejores del mundo, es en demostrarme cada día lo que nadie sabe ni siqiera explicar".
'And your eyes are turning from green to grey'.
Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero yo no sé si creérmelo. A veces un silencio dice mal que mil imágenes, más que un millón de palabras. A veces los silencios hablan por si solo te dañan como puñales, te pueden hacer reír como si estuvieras poseído e incluso llorar desconsoladamente. Y eso sólo un silencio.
He holds me in his big arms drunk and I am seeing stars.
Parece que vuelve a salir el sol, en todos los sentidos. No sé, ni tampoco quiero saber, por qué los recuerdos que tengo de ti han vuelto con tanta nitidez a mi cabeza. No entiendo por qué ahora, y no antes o después, no entiendo por qué me empeñé en olvidarte si, ahora que no ha pasado ni medio año, he vuelto a mirarte y a pensar en ti del mismo modo que entonces. Es algo que no es real en absoluto y a la vez lo es. Yo sé que te quiero. Sé que si pienso en ti, sonrío. Que si me pongo a recordar todos los ratos, los buenísimos ratos que pasé contigo, me da por ser feliz, y no me doy cuenta. Sé que tengo ganas de volver a verte, para volver a vivir otra vez días tan fantásticos como los que vivimos entonces. Sé también que cada vez que recuerdo todo aquello que dejé atrás cuando nos distanciamos (aunque no era nuestra decisión) me pongo a llorar como si me fuera la vida en ello. Pero, por otro lado, sé que no es serio, que no es real, porque si no te veo a diario, como en verano, no puedo estar segura de esto. No sé si cuando te vea, seguiremos como estuvimos entonces, estaremos mucho más distantes, o qué pasará después de todos estos meses. Por mucho que sepa que te echo de menos como a nadie más, no puedo asegurarte que sigo queriéndote como te quise, porque no te tengo aquí para demostrártelo. Al fin y al cabo, ese es el único y más doloroso obstáculo: La distancia, aunque podemos hacer como que no existe.
Si no hay dos historias iguales, es porque no han tenido un mismo principio, ni un mismo final. Todos vamos a pasar una historia especial, tal vez no sea la mejor, pero por unos u otros motivos será única. Siempre que veamos la posibilidad de empezar algo nuevo, vamos a pretender empezar igual, vamos a buscar, aunque sea sin querer, revivir cada momento del que fue nuestro cuentro de hadas especial. Pero no nos damos cuenta de que eso no puede pasar. Si no, todos seríamos unos clones odiosos, sin ilusiones, sin ganas de novedad, sin nada, porque si todas las historias de amor fueran iguales, nos acostumbraríamos a ello, y estar con alguien perdería la gracia que tiene. Porque no podrías hacer algo especial, todo sería monótono, y aburrido.
Hay como doce millones de maneras de expresar esto, de decirte qué siento, pero no sé qué hacer para encontrar la adecuada. Es curioso porque hay miles de películas con declaraciones de amor infinitamente largas, que te llegan, que son especiales. Pero cuando tienes que decir algo así en la vida real, nunca te salen las palabras.
Algunas noches me siento sobre el colchón de mi cama y pienso cosas absurdas, cosas que me hacen darme cuenta de lo boba que puedo llegar a ser. Pero esas cosas, luego las cuento, por mucho que sean absurdas. Últimamente pienso en los chicos que me han gustado, pero no en ellos como tal, sino en lo que sentía yo en esos momentos. Y, puede sonaros una tontería, y queráis internarme en un psiquiatra o algo así, pero a veces lo veo de colores especiales, dependiendo de cómo fuera la relación con el chico. A veces parece que la sensación esa de "mariposas en el estómago" cuando él estaba a punto de mandarme un mensaje, o cuando sabía que apenas faltaban unos minutos para verle, es como si volviera. Como si mi estómago volviera a hacer un harlem shake, como si recordara ese momento con todos los detalles.
Dije que había pasado página, que te había olvidado. Lo peor no fue decirlo, repetirlo un millón y medio de veces, sino creérmelo. Me había quedado con mis palabras de que ya no te quería, que te veía sólo como el amigo que eras y sigues siendo. Me creí, casi sin darme cuenta, aquella mentira de que ya no iba a sonreír sin querer si te veía, o que ya no iba a llorar cada vez que me alejara de ti. Me creí, palabra a palabra, los discursos que les solté a todos de que ya no te quería, que no significabas nada más allá que cualquier otro amigo. Pero han hecho falta meses para que me dé cuenta de la verdad. No diré que te quiero, así sin más, porque no lo sé. Porque hasta que no te tenga delante de mí, hasta que no estemos cara a cara, no voy a saber qué hacer. Puedo decir que me volveré loca por dentro, que me subirá hasta el azúcar, y me pondré roja como un tomate a nada que sonrías o me saludes. Puedo decir que actuaré de manera completamente normal, que lo único diferente serán los 'joder, cuánto tiempo' y cosas así. Pero no puedo asegurar cómo reaccionaré. Tal vez, la noche después del día que vuelva a verte, me la pase llorando sobre mi cama, como tantísimas otras. O puede que la pase mandándote mensajes y hablando contigo por teléfono. Pero eso es algo que no sabré, por suerte o por desgracia, hasta ese día. Sólo espero que llegue pronto. Porque, como amiga o algo más, como lo que tú quieras que sea contigo, te echo de menos.
No puedes entender la manera que tiene una persona de querer a otra. Hay mil maneras de querer diferentes. Es casi imposible querer a dos personas de la misma manera. Incluso, puedes querer a una misma persona de un montón de formas diferentes... Y nunca lo entenderás, ni tú ni nadie. No existe explicación para eso. Querer es diferente para cada persona, es único en cada uno, especial. Es una cosa extraña. Algo que nos gusta recibir por parte de muchísima gente pero no siempre sabemos si lo estamos dando bien, a la persona adecuada y del modo que se merece. A veces quien más cariño se merece, y quien más cariño da a los demás es quien acaba teniendo menos.
martes, 7 de mayo de 2013
Pasa un día, pasa el siguiente, pasan semanas y sigo encontrándome vacía, sigo sintiendo que me faltan motivos para, aunque no sea más, fingir que todo está bien. Pienso en ti, en que te tuve y ya no te tengo. En que estabas conmigo y no supe ver lo mucho que me querías, ni tampoco reconocer la falta que hacías en mi vida, minuto a minuto. Pienso que fuiste cada momento de mi día a día, por un tiempo, que me obligué a pensar que dejabas de serlo y en realidad lo que hacía era hacer que entraras con más fuerza en mi vida, aunque no quisiéramos ninguno. Hice como que te olvidaba, parecía que nunca hubo nada, pero yo seguía recordando, seguía sintiendo que estabas ahí, a mi lado, como todas las semanas anteriores, y no me daba cuenta de que era mentira, y de que así sólo me hacía daño. No quería asumir que jamás sería lo mismo que la primera vez. No quería reconocer que, por mucho que lo escondiera, yo seguía queriéndote. Sigo queriéndote. Por eso me siento vacía, porque me veo sin ti. Siento que falta un cacho de mí, el que te llevaste contigo. Siento que echo de menos demasiadas cosas que tú me enseñaste, que nadie más me podrá dar nunca. Sé que es tarde, que han pasado demasiados meses, pero yo sigo viéndo al mismo de antes, y le sigo queriendo como el primer día.
viernes, 3 de mayo de 2013
Es tan sencillo como un hola, gracias, o un simple ya nos veremos. Es tan sencillo como ponerte frente a la pantalla de tu ordenador, pulsar una serie de teclas con letras en tu teclado gris y saludarme. Con eso me basta para sonreír todo el día. Con eso es suficiente para que olvide todo lo que antes me dolía. A veces salgo a la calle con ganas de desconectar de todo, incluso de ti. Que salgo por la puerta, con mi bolso marrón en el hombro, de camino a cualquier lugar, y a los pocos minutos ya empiezo a recordarte. Me abordan pensamientos sobre ti, como si estarás conectado en ese momento, si estarás esperando a que me conecte yo también, si has buscado en mi perfil cuándo fue mi última conexión, como hago yo cada tarde. O tal vez solo estás con tus amigos, en la calle, como haces cada fin de semana, tal vez tengas partido, uno más que no voy a poder ir a ver. A los pocos minutos de salir de casa, y ya echándote de menos, tengo ganas de seguir la conversación que poco antes habíamos pausado. Pero no lo hago, porque es menor el dolor de no hablar contigo, que el de poder no hacerlo porque no estés en ese momento.
El tiempo es, simplemente, lo que hace que cada uno esté dónde le corresponde, y que cada uno tenga a su lado a quien merece, y se aleje de quien no le merece. No voy a negar que hay gente, en la vida de todos, que, a pesar de que ahora ya no les soportes, por muy mal que te caigan, sabes que has vivido buenos momentos a su lado. Pero si esos no te merecen de verdad, si no saben apreciarte, ni aceptar tus decisiones, ni respetar tus gustos, acabarán perdiéndote. Al final, por mucho que te dijeran que "ahora que no estás con ellos vas a quedarte sola", estás rodeada de gente genial, de gente que les da mil millones de vueltas, de gente a la que le da igual qué decidas, porque te quieren por cómo eres, y te quieren de verdad. Gente como Blanca, Carmen, Clara, Dani, Inés, Julio, Lorena, Lucía, María, Óscar, Sara, Sarita, Sofía y Víctor. Gente como ellos, a los que el tiempo les da lo mismo, porque siguen estando siempre conmigo. Que me equivoco, sí, que muchas veces no soy la amiga que desearían, también. Pero, aún así, por muchos fallos, ellos siguen estando mi lados los días. TODOS. Gente como las Nuggets, que las veo poco, a algunas las he visto sólamente un día. Pero da lo mismo. Es ver que una del grupo está mal, que alguien la ha hecho daño, y ya tiene a 30nuggets de pollo del KFC defendiéndola, demostranc hechos, no con palabras, que está siempre. Gente a la que veo mucho menos, pero que están ahí: Mis 3 chinas, mis pequeñas de Carbonero, Miriam López, amigos a losque conoces por internet y son imprescindible, ... Y, lo más gracioso, es que hay gente que sigue creyéndose que estoy sola.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)