Time can bring you down, time can bend your knees, time can break your heart.
viernes, 14 de junio de 2013
Jamás me rindo, nunca. Seguramente hayas visto que me derrumbo, que lo veo todo difícil. Pues sí; un millón de veces al día. Pero rendirme no. Seguro que más de una vez he dicho "no puedo con esto" pero te aseguro que no lo habré dejado de intentar por mucho que me costara lograrlo. Puedes estar absolutamente con vencido de que yo creo en imposibles, porque los hay, pero si no lo he intentado de mil maneras, no lo califico de imposible. Jamás. Si alguna vez me ves tirar la toalla, me avisas.
jueves, 13 de junio de 2013
Todas las noches le sonreía la luna.
A medida que los días se alargan, y que las noches se van acortando, tú y yo nos acercamos más y más. Eso es, para mí, el verano de verdad: Verte, estar cerca de ti cada semana, estar contigo casi a diario. Eso es lo que llevo esperando desde septiembre, cuando empezó el curso. Ya no es diciembre, ya no hay cinco grados bajo cero en la calle. Ya no hay luces de navidad en todas las calles, ni gente vestida con seis capas de ropa. Ya no hay nevadas, por leves que fueran, ni heladas nocturnas, ni niebla a la hora de ir a clase. Ahora todo es más alegre. Me asomo a la ventana cualquier mañana y oigo pájaros cantar, piar. Voy a clase y me da el sol, en la cara o en la espalda, pero ya no hacen falta abrigos, no, puede servir con una camiseta de manga corta. Ahora las tardes me sonríen de manera abrasadora y el sol hace daño, incluso. Dicen que esto que pasa es verano, que es porque nos acercamos más al sol y no sé qué más historias geológicas. Eso dicen, pero yo no me lo creo. Yo sigo pensando, o prefiero pensar, que pasa porque cada día estoy más cerca de ti, de tenerte, de verte. Es como si el mundo nos sonriera ahora, que vamos a estar juntos.
miércoles, 12 de junio de 2013
I'm stronger than I've ever been.
Te entretuviste en hacer sangrar cada una de mis heridas, en dañarme y hacer nuevas cicatrices. Pero ahora eso se ha acabado, tú ya no formas parte de esta vida, no. Ahora es mi momento, ahora soy yo quien va a ser feliz, quien va a disfrutar. Ahora la sonrisa la pongo yo porque ahora soy una guerrera.
domingo, 9 de junio de 2013
Se acostumbró a tener cada mañana el olor de su cuerpo impregnado en sus sábanas. Tanto, que el día que faltó no se creía que aquello hubiera podido pasarles a ellos. No se hacía a la idea de que ya no habría más besos de buenas noches, ni más abrazos bajo las sábanas en invierno. Se habían acabado las mañanas en las que el sol se filtraba por los pequeños huecos que había bajo la puerta, o cuando la persiana estaba mal bajada y se colaban por ahí los primeros rayos de luz del día. Desde entonces, no iba a haber más amaneceres, ni más puestas de sol, porque sin aquellos besos, sin aquel olor, sin su compañía, no había nada que querer, todo estaba perdido. Toda luz que pudiera haber en esa vida se había esfumado para siempre.
jueves, 6 de junio de 2013
"He walks away, colors fade to grey, every precious moment's now a waste. He hits the gas hoping it would pass, the red light starts to flash: It's time to wait. And the black keys never looked so beautiful and a perfect rainbow never seemed so dull. And the lights out necer had this bright a glow. And the world doesn't revolve around his soul. He loves the sky 'cause it validates his pride. Never lets them know when he's wrong. Now that black keys are showing me a world I never knew. And the walls are closin' in, don't let'em get inside of your head... Sometimes a fight is better black and white".
Los dos sabemos que si el mundo se parara una de estas noches, el sol jamás llegaría a alcanzarnos, y entonces seríamos nosotros quienes podríamos iluminar el cielo estrellado esa noche. Entonces mi mundo seguirías siendo tú, y te confesaría que sí, que puedo ver el mundo a través de tus ojos. Por que sólo estaríamos tú y yo juntos y eso duraría para siempre, pero un para siempre que empiece ahora, sería bonito. Luego el pasado sobraría sentido y le daría vida a nuestros presentes, ¿no te das cuenta? nos hará mejorar, te lo prometo. Te daré una y mil razones para que creas lo que te digo. Bueno, tal vez me haya acelerado, tal vez sólo me dé miedo saber que ahora estás lejos de aquí, donde quiero que estés, y eso es aquí, conmigo. Ven, te echo de menos.
"something".
Hay algo en su forma de andar que me atrae como nadie me atrajo nunca. Hay algo en su manera de hacerme feliz... No quiero que esto se acabe jamás, y menos ahora. Hay una zona en la sonrisa que me enseña cada mañana al despertar tan perfecta, tan especial, que me impide necesitar a alguien más. Hay algo en él indescriptible. Me pregunta qué haré cuando le olvide. NO LO SÉ, NO LO SÉ, CÓMO SE LE OCURRE. Él sigue ahí y piensa que algún día podré dejar de pensar en él, ¡cómo si fuera facil! Él sabe que es de una forma tan especial que todo cuanto necesito es pensar en él, y me hace feliz sólo su recuerdo.
Yo sabía que él no era perfecto, estaba completamente segura. No cumplía ni de lejos el prototipo de príncipe azul que todas queríamos de pequeñas. No es el típio chico que, cuando pasa a tu lado en la calle, te engancha y te giras por si acaso no has visto bien. No era el típico chico ligón que tiene a todas las chicas del mundo detrás. No. Yo no hacía más que preguntarme ¿qué pueden tener de especiales unos ojos castaños y el pelo oscuro? Y allí apareció él, con sus ojos castaños de pestañas infinitas, su pelo corto negro y esa sonrisa. Esa sonrisa única. Pero ni los ojos ni el pelo me enamorarían jamás igual que lo hizo él. Cuando le conoces bien, sabes que es lo mejor que hay sobre este universo. En el momento que empiezas aconocerlo de verrdad, te das cuenta de muchas cosas que no sabías que existieran. Y yo tengo la suerte de conocerlo bastante bien. Fue entonces, al conocerle de verdad, cuando me dí cuenta de que la perfección no existe, pero él se le parece bastante, cuando descubrí un nuevo modo de ver la vida. Fue ahí cuando su mirada me atrapó. Porque no es una mirada normal, ojalá lo fuera. Es una de esas miradas que... enganchan, que intimidan al principio pero acaban dándote la mayor seguridad del mundo. Al conocerlo de verdad fue cuando su sonrisa tomó un significado propio, cuando me acostaba y me levantaba pensando el él, cuando empecé a creer en el destino, cuando el user de su twitter me lo sabía mejor que el mío, cuando su risa se convirtió en mi canción favorita del mundo. No lo podía entender. ¿Qué había hecho bien para merecer encontrarlo? ¿Para merecer estar tan cerca de alguien como él? Yo estaba segurísima, segurísima de verdad de que él no era perfecto porque no era ni parecido a los chicos que dicen que son perfectos, como los que salen en las revistas de calzoncillos, o anunciando perfumes. No se parecía en nada a cualquier persona que se considere perfecta, y eso me encantaba. Sé que no es perfecto, pero él me entiende como nadie, y yo a él, y os puedo asegurar que en el mundo no hay nada como eso.
A veces son tantas las cosas que tienes que decir y te cuesta tanto encontrar la manera adecuada de hacerlo, que terminas por guardártelo todo. Al principio todo bien, pero poco a poco, tienes un cúmulo de problemas, o de cosas que te has callado por vergüenza, por respeto, por educación que acabas explotando de dos formas. Una es tomarla con quien menos se lo merece,cuando estás tan harta de todo que por una tontería sin sentido, revientas y la pagas con esa persona. La otra es que, una noche, sin motivo te pones a llorar, te desahogas, sueltas tu rabia en lágrimas, tu dolor en lágrimas, tu tristeza en lágrimas. Tus llantos dicen sin que tú lo quieras todo lo que tus labios no han sabido transformar en palabras a su debido tiempo.
Y cuando parecía que todo estaba inmejorable, llegaron tus brazos y decidieron abrazarme. Me abrazaron como nunca, y mis brazos correspondieron a los tuyos. El abrazo maas largo de la historia. Lo repetiría millones de veces. Aunque ese abrazo tenía algo raro, de algún modo sabía a despedida, a una despedida de las fuertes. Eso me hizo pensar, tal vez tuviera razón, tal vez antes de ese abrazo todo estuviera realmente inmejorable. Porque después, hubo pocas cosas buenas.
domingo, 2 de junio de 2013
¿Y todas las estrellas que contamos tirados en el césped, qué? ¿Qué significan ahora esos momentos para ti? ¿Qué tipo de recuerdo guardas tú de mí? Yo no lo he olvidado. No he olvidado que nos sentabamos juntos sobre la hierba fría, aunque no húmeda, que tu brazo me abarcaba por completo, y me daba más protección que nada en este mundo. Ni he olvidado tampoco cómo dejaba descansar mi cabeza sobre tu cuerpo, mientras tú me hablabas en susurros. Me acuerdo que, cuando había entrado y bien la noche, oía tu voz con distorsión, porque el sueño empezaba a apoderarse de mí, y algún que otro escalofrío me recorría. Entonces tú te acercabas más a mí, para que no cogiera frío, y yo me dejaba abrazar. Al poco tiempo, me acompañabas a casa, agarrándonos los dos por la cintura, y sin saber de seguro si ese sería nuestro último día juntos. No he olvidado la de noches que pasé sin dormir, porque lo único que hacía era pensar en ti, constantemente pero, sobre todo, inconscientemente. No me he olvidado de nada, pero ¿y tú? no creo que lo recuerdes y, si lo haces, me extrañaría que lo hicieras del mismo modo que yo.
Me hiciste creer que aquello tenía algo de sentido, que yo te importaba aunque sólo fuera un poco. Y no sabes el rencor que te guardo por todo eso. No sabes cuánto me arrepiento de cada palabra que te dirigí, de cada beso que te regalé, de cada segundo que perdí contigo, de cada llamada que decidí contestar, de cada vez que te abrí la puerta, de todo. No estoy diciendo que fueras un error, pero te quedaste más cerca de eso que de ser un acierto.
Llega un momento en el que eres feliz de verdad, te sientes afortunada de estar ahí con esas personas y no quieres que nadie cambie nada de eso porque es inmejorable. Tanto que, a veces incluso llegas a pensar que no es real, que estás soñándolo y en cualquier momento se va a acabar. Por eso te aceleras, intentas disfrutar de cada segundo de diez maneras distintas, como mínimo. Piensas que eso se va a escapar en el momento más inesperado, y te asusta tanto que eso pase, que te agobias. Pero luego te das cuenta de que no es un sueño, que estás allí de verdad, y eres feliz. Completa y absolutamente feliz. Pero, sobre todo, sabes que nada ninadie te va a quitar esa felicidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)