martes, 5 de febrero de 2013

Quiero que lo entiendas, que si alguna vez me atrevo a decirte que te quiero, lo voy a hacer sintiéndolo. Porque soy absolutamente incapaz de fingir algo tan fuerte, y decirlo si no lo siento. Cuando no nos importaba el mundo porque ya estábamos juntos, entonces te quería. Cuando nos ignorábamos mutuamente, y no respondíamos ni a mensajes ni a llanadas, entonces te quería. Cuando habían pasado unos pocos días desde la primra vez que nos vimos, que me perseguías calle arriba y calle abajo una y otra vez para que habláramos, entonces te quería. Porque a estas alturas, de nada me va a servir ocultarte algo tan evidente, así que para callármelo, hago un esfuerzo y te lo digo. Te empecé a querer aquel día de agosto, a finales del mes, el día que por casualidad llegaste a mi vida, y por suerte no has salido desde entonces. Te sigo queriendo hoy, cinco de febrero de dos mil trece, después de haber pasado días malos como hemos pasado, días felices e inolvidables. Te he querido todos y cada uno de los días que hay entre medias de aquel día de agosto de 2010 y hoy, todos. A veces no me atrevía a aceptar que eras importante en mi vida, que no era necesidad, que era cariño, a veces me negaba a admitir que te seguía queriendo, pero lo hacía, y lo hago, y te querré siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario