domingo, 17 de febrero de 2013

Un trago más, el último cubata de la noche, un chupito más de tequila, el último. El reloj marca las 7:53 de la mañana. Llevo toda la noche despierta, de fiesta con mis amigos, pero sin ganas de nada. Y tú te preguntarás que por qué hago eso. Muy sencillo, porque escuché decir que tú vendrías, que esa noche irías a ese pueblo, y yo estoy aquí, hecha una auténtica mierda, borracha, hundida, mi cara llena de lágrimas secas, el maquillaje corrido, mi alma en forma de arruga, mis párpados con sobrepeso, la chaqueta con olor a alcohol, el suelo, a doscientos metros, con mi adn en forma de vómito, tu imagen en mi cabeza y tú no estás. Quisiera tenerte y todo eso no estaría así. Estaría hecha a base de sonrisas, alegre, feliz, mis ojos brillantes de tenerte, el maquillaje de la noche en perfecto estado, mi alma dando saltos de emoción, la mirada encendida y pendiente de ti, el suelo a doscientos metros recuerda el lugar donde te encontré, tú delante de mí, y tus besos sobre mi piel.

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