sábado, 9 de marzo de 2013

Si no sabes lo que es querer a alguien de verdad, no eres nadie para decirme que me estoy equivocando al luchar por él. Si nunca te has planteado dejar mil cosas por una persona, no puedes echarme en cara que yo lo haga. Si no has sido capaz de querer nunca a nadie por cobardía, no llames cobarde al que no se quiera lanzar. Si no has pasado noches enteras pensando en esa persona, noches en vela hablando con esa persona o noches llorando por haberle perdido, no digas que amar está sobrevalorado. Si nunca has sentido el sabor de sus labios, el olor de su piel, la suavidad de sus manos, el timbre de su voz, en algo o alguien que no es esa persona, no critiques al que sólo tiene ojos para esa persona. Si nunca has llorado por amor, tal vez sea porque eres una persona demasiado orgullosa. Si nunca le has dicho a nadie que llevabas horas, incluso días sin sacarte su cara de la cabeza, es que eres demasiado cobarde. Si no sabes lo que es querer de verdad, no me digas a mí que no lo haga. No des clases de sentimentalismo y romanticismo si no tienes ni idea sobre el tema.

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