sábado, 13 de abril de 2013

De día siempre feliz, porque tengo toda la mañana ocupada en pensar en lo perfeta que será la tarde, hablando contigo, y la tarde ya te imaginas como debe ser. Pero el problema va después, cuando anochece, cuando hemos dejado de hablar y nos hemos despedido cariñosamente. Cuando anochece, cuando vuelvo a sentirme más débil que la noche anterior. Porque ya no te siento cerca, ya no noto como desaparece esa línea a la que llamos distancia. No, ahora estoy sola, sin ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario