Time can bring you down, time can bend your knees, time can break your heart.
martes, 14 de mayo de 2013
Dije que había pasado página, que te había olvidado. Lo peor no fue decirlo, repetirlo un millón y medio de veces, sino creérmelo. Me había quedado con mis palabras de que ya no te quería, que te veía sólo como el amigo que eras y sigues siendo. Me creí, casi sin darme cuenta, aquella mentira de que ya no iba a sonreír sin querer si te veía, o que ya no iba a llorar cada vez que me alejara de ti. Me creí, palabra a palabra, los discursos que les solté a todos de que ya no te quería, que no significabas nada más allá que cualquier otro amigo. Pero han hecho falta meses para que me dé cuenta de la verdad. No diré que te quiero, así sin más, porque no lo sé. Porque hasta que no te tenga delante de mí, hasta que no estemos cara a cara, no voy a saber qué hacer. Puedo decir que me volveré loca por dentro, que me subirá hasta el azúcar, y me pondré roja como un tomate a nada que sonrías o me saludes. Puedo decir que actuaré de manera completamente normal, que lo único diferente serán los 'joder, cuánto tiempo' y cosas así. Pero no puedo asegurar cómo reaccionaré. Tal vez, la noche después del día que vuelva a verte, me la pase llorando sobre mi cama, como tantísimas otras. O puede que la pase mandándote mensajes y hablando contigo por teléfono. Pero eso es algo que no sabré, por suerte o por desgracia, hasta ese día. Sólo espero que llegue pronto. Porque, como amiga o algo más, como lo que tú quieras que sea contigo, te echo de menos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario