Time can bring you down, time can bend your knees, time can break your heart.
martes, 14 de mayo de 2013
He holds me in his big arms drunk and I am seeing stars.
Parece que vuelve a salir el sol, en todos los sentidos. No sé, ni tampoco quiero saber, por qué los recuerdos que tengo de ti han vuelto con tanta nitidez a mi cabeza. No entiendo por qué ahora, y no antes o después, no entiendo por qué me empeñé en olvidarte si, ahora que no ha pasado ni medio año, he vuelto a mirarte y a pensar en ti del mismo modo que entonces. Es algo que no es real en absoluto y a la vez lo es. Yo sé que te quiero. Sé que si pienso en ti, sonrío. Que si me pongo a recordar todos los ratos, los buenísimos ratos que pasé contigo, me da por ser feliz, y no me doy cuenta. Sé que tengo ganas de volver a verte, para volver a vivir otra vez días tan fantásticos como los que vivimos entonces. Sé también que cada vez que recuerdo todo aquello que dejé atrás cuando nos distanciamos (aunque no era nuestra decisión) me pongo a llorar como si me fuera la vida en ello. Pero, por otro lado, sé que no es serio, que no es real, porque si no te veo a diario, como en verano, no puedo estar segura de esto. No sé si cuando te vea, seguiremos como estuvimos entonces, estaremos mucho más distantes, o qué pasará después de todos estos meses. Por mucho que sepa que te echo de menos como a nadie más, no puedo asegurarte que sigo queriéndote como te quise, porque no te tengo aquí para demostrártelo. Al fin y al cabo, ese es el único y más doloroso obstáculo: La distancia, aunque podemos hacer como que no existe.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario