Time can bring you down, time can bend your knees, time can break your heart.
miércoles, 15 de mayo de 2013
No fue la distancia la que nos hizo daño, creemé. Fue el tiempo. Nos habíamos acostumbrado a estar solos, a querernos sin poder demostrárnoslo, nos habíamos acostumbrado a esa forma de vida extraña, queriéndonos casi sin querer, diciéndonos que nos echábamos de menos, pero sin estar seguros de si aquello era así o no. Nos habíamos adaptado a sentirnos queridos y protegidos, a estar muy alejados, pero diciendo que nada había cambiado. El problema no fue la distancia, el problema fue no saber aceptar que no nos necesitábamos tanto como decíamos, el mayor proflema fue que no nos queríamos tanto como le habíamos hecho creer a todo el mundo, empezando por nosotros dos. Volvíamos a ser los dos enanos del principio, que nos queríamos, y de verdad; pero no éramos lo suficientemente maduros para demostrárnoslo como lo sentíamos. Tal vez nunca lleguemos a serlo, y nos limitemos a recordad aquella perfecta e irrepetible vez en la que decíamos que los kilómetros nos hicieron daño, pero los dos sabemos muy bien que eso no es así.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario