domingo, 15 de junio de 2014

I'm dying to know, is it killing you like it's killing me?

Él es uno de esos chicos en los que no te fijas la primera vez que lo ves, y tal vez tampoco al mes.
Es de esas personas que poco a poco vas conociendo, que cada día habláis un poco más, y llega un momento en que empezáis a hablar de cosas realmente absurdas, que habláis por hablar porque las cosas relevantes os las habéis contado miles de veces.
Y es entonces cuando te das cuenta. Realmente te da igual si te ha llamado o no la atención el día que lo conociste. No te importa si te fijaste en él o no la primera vez que estuvisteis hablando de cualquier tontería. Pero te das cuenta de que hace un tiempo te levantas de la cama pensando que vas a verlo y se te ilumina la cara, que cada día que no lo ves estás más decaída, notas como poco a poco le has ido dando más importancia a hablar con él que a muchísimas otras cosas. Es ahí cuando empiezas a pensar hasta qué punto se ha vuelto imprescindible para ti. Y te das cuenta de que lo quieres, de que es su cara y no otra la que quieres ver cada mañana nada más despertarte, te das cuenta de que cuando te habla no hay nada a lo que le des más importancia, y no quieres que vuestras conversaciones acaben nunca. Y lo quieres.

No hay comentarios:

Publicar un comentario