martes, 29 de enero de 2013

Tal vez no sea esta la manera más adecuada de confesar un sentimiento ten grande, tan fuerte como este. Pero es una manera sincera, una manera en la que me da igual todo, porque sé que algún día lo leerás. Hace tiempo quería contarte lo que es amar de verdad. Yo lo entiendo como un sentimiento único, poco más que único. Un sentimiento que nunca me había etrevido a experimentar, a sentir, a entender, o a mencionar, incluso. Pero aquella tarde de finales de agosto, en aquel dos mil diez que dió para tanto, comprendí por qué nunca me había atrevido a experimentar, sentir, entender ni mencionar. Fue porque nunca lo había sentido, porque nunca había entendido de qué iba el asunto, más que cualquier otra cosa, prque unca me había dispuesto a disfrutarlo. Pues bien, en aquel momento desapareció cada una de las personas y cada uno de los objetos de aquella sala; cada pedazo de cielo y gota de agua del planeta, desapareció todo aquello que no formara parte del chico que portaba aquellos ojos marrones de pestañas infinitas, que tenía una voz afinada a las puertas del paraíso, y esa voz me hablaba a mí. En ese momento descubrí que había estado esperando mucho tiempo, pero que no fue en balde, porque no podía haber nada mejor que haber conocido a ese chico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario