Time can bring you down, time can bend your knees, time can break your heart.
lunes, 4 de febrero de 2013
Puestos a pedir, quiero que estés aquí.
Echo de menos aquellas noches de agosto, en el piso de arriba de aquella casa donde siempre reinaba el frío. Cuando llegaba corriendo a aquella habitación, porque me sonaba el móvil, y bajaba al patio para pillar tanta cobertura como fuera posible. Aquellas noches en las que sufría y superaba depresiones constantemente, depresiones cortas, eso sí, pero igual de dolorosas que cualquier otra. Esas noches en las que me acostaba sonriente, y con alguna lágrima de alegría o de ilusión circulando por mi mejilla, sin intenciones de frenar. Una lágrima salada, unida a un recuerdo dulce, tanto como tus labios o más. Porque esos minutos que pasaba hablando contigo, me llevaban de vuelta a los días que pasé contigo, juntos físicamente. Me hacían lo mucho que me importabas, lo muchísimo que te quería, pero, sobre todo, lo mucho que te extrañaba y te necesitaba.
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