Time can bring you down, time can bend your knees, time can break your heart.
jueves, 28 de febrero de 2013
Te sientas a pensar en vuestro sueño y acabas llorando.
Ya lo sé, que me miras y ves una sonrisa imborrable. Que te paras a escucharme y lo que más oyes son mis carcajadas. Que me ves y estoy feliz. Pero no es así. Una sonrisa hay en mis labios. Una sonrisa que me dibujo cada mañana frente a un espejo, prometiéndome no borrarla en muchas horas. Una sonrisa que parece sincera, pero que oculta muchísimo dolor. Que intenta esconder las lágrimas que lloré la noche anterior. Ves unos ojos brillantes, y crees que es de flicidad. Pero también te equivocas, son lágrimas secas, el brillo de unas lágrimas saladas, el puñado de recuerdos que pasaron por mi cabeza la noche anterior fueron los promotores de esas lágrimas. Los promotores, al fin y al cabo, de que hoy tú puedas ver cómo me brillan los ojos. Las carcajadas que escuchas cuando me río son sinceras, sí, pero el dolor que me produce recordar cómo su risa se parecía tanto a todas las demás es demasiado fuerte; y ahí estoy otra vez: ocultando el dolor que siento en mi interior. Pero lo más doloroso no son los recuerdos. En absoluto. Lo más doloroso ever cómo ese chico que ocupa cada uno de mis pensamientos está mal y yo no puedo cambiarlo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario