jueves, 28 de febrero de 2013

They say music can alter moods and talk to you.

Bajo aquel paraguas azul marino con lunares blancos estaba aquella dulce pareja de pelo oscuro, él alto, ella alta. Él sonriente, ella sonriente. La pareja perfecta que aparentemente es inquebrantable. La pareja que se metió en unos soportales a esperar a que escampase. Quién les diría que aquello no duraría más que unas semanas. Quién les diría que llegarían a dejar de hablarse, tal vez por orgullo. Quién les diría que jamás volverían a ser los mismos de entonces. Quién les diría que incluso se engañarían cada uno a sí mismo para creer que lo habían superado. Nadie.

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