viernes, 1 de marzo de 2013

Perfecto, único, genial, asombroso, así era el chico de catorce años que me empezó a gustar hace un tiempo. Ese chico hace unos días hizo diecisiete, y me tiene perdidamente enamorada. No pasa un solo día, un solo segundo en que no piense en él. No sé cómo hace esto, pero me hadejdo el sabor des besos grabado en mi piel, el tacto de sus suaves manos está fijo en mis yemas de los dedos, el olor de su colonia favorita, incluso, está grabado en mi interior. Ya sé que hay millones de formas de querer, y millones de chicos en el mundo. Pero lo siento mucho. Yo con él tengo de sobra. Para mí, ese chico es el único. Y aquel chaval de 14 años que entró con fuerza en mi vida, no ha cambiado nada, sigue siendo el mismo bobo que conseguía hacerme reír con cualquier estupidez. El que me sacaba una sonrisa en el peor momento. El primero que me dijo un te quiero, y sentí que lo decía en serio.

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