Time can bring you down, time can bend your knees, time can break your heart.
viernes, 3 de mayo de 2013
Es tan sencillo como un hola, gracias, o un simple ya nos veremos. Es tan sencillo como ponerte frente a la pantalla de tu ordenador, pulsar una serie de teclas con letras en tu teclado gris y saludarme. Con eso me basta para sonreír todo el día. Con eso es suficiente para que olvide todo lo que antes me dolía. A veces salgo a la calle con ganas de desconectar de todo, incluso de ti. Que salgo por la puerta, con mi bolso marrón en el hombro, de camino a cualquier lugar, y a los pocos minutos ya empiezo a recordarte. Me abordan pensamientos sobre ti, como si estarás conectado en ese momento, si estarás esperando a que me conecte yo también, si has buscado en mi perfil cuándo fue mi última conexión, como hago yo cada tarde. O tal vez solo estás con tus amigos, en la calle, como haces cada fin de semana, tal vez tengas partido, uno más que no voy a poder ir a ver. A los pocos minutos de salir de casa, y ya echándote de menos, tengo ganas de seguir la conversación que poco antes habíamos pausado. Pero no lo hago, porque es menor el dolor de no hablar contigo, que el de poder no hacerlo porque no estés en ese momento.
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