jueves, 6 de junio de 2013

A veces son tantas las cosas que tienes que decir y te cuesta tanto encontrar la manera adecuada de hacerlo, que terminas por guardártelo todo. Al principio todo bien, pero poco a poco, tienes un cúmulo de problemas, o de cosas que te has callado por vergüenza, por respeto, por educación que acabas explotando de dos formas. Una es tomarla con quien menos se lo merece,cuando estás tan harta de todo que por una tontería sin sentido, revientas y la pagas con esa persona. La otra es que, una noche, sin motivo te pones a llorar, te desahogas, sueltas tu rabia en lágrimas, tu dolor en lágrimas, tu tristeza en lágrimas. Tus llantos dicen sin que tú lo quieras todo lo que tus labios no han sabido transformar en palabras a su debido tiempo.

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