jueves, 6 de junio de 2013

Y cuando parecía que todo estaba inmejorable, llegaron tus brazos y decidieron abrazarme. Me abrazaron como nunca, y mis brazos correspondieron a los tuyos. El abrazo maas largo de la historia. Lo repetiría millones de veces. Aunque ese abrazo tenía algo raro, de algún modo sabía a despedida, a una despedida de las fuertes. Eso me hizo pensar, tal vez tuviera razón, tal vez antes de ese abrazo todo estuviera realmente inmejorable. Porque después, hubo pocas cosas buenas.

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