Para algunos afortunados, 74 kilómetros no es nada más que una cifra aleatoria, porque todo lo que quieren y necesitan lo tienen más cerca. Para muchos, 74 kilómetros no es más que un paseo porque están bastante más lejos de aquellos a quienes quieren. Para mí, no sabría decir si es mucho o es poco. Podría ser mucho si pienso que no es algo que pueda recorrer a diario, no es una distancia asequible para escaparme de repente para ir a verte, pero está relativamente cerca, teniendo en cuenta que no llega a la hora en coche. Durante las mañanas, se me antojan más cercanos cuanto más soleadas son, pero llega la tarde (y más en éstas tardes de noviembre, tan frías y oscuras desde tan pronto) y pienso que estoy lejos de ti cuando necesito tenerte cerca, y me parece que los kilómetros nos separan cada segundo un poco más. Pero cuando cae la noche, me acuesto y pienso que tal vez tú, estando en la misma posición en la que estoy yo, sólo por un momento te acuerdas de mí y sonríes. Yo sonrío al pensarlo, y es ahí cuando te siento muy muy cerca, como si nada nos separase.
Entonces me doy cuenta de que ese 74 no es más que una cifra y que llevamos años riéndonos de ella; y aunque a veces se hace más difícil que cualquier otra cosa, no dejo de pensar que si estamos separados, es porque realmente valdrá la pena cuando volvamos a reunirnos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario