Y no te causa nada.
Lo ves y es algo que se te antoja muy normal, como cuando ves a un compañero de primaria con el que apenas hablabas. Y en el fondo te da pena. No rabia; pena. Porque ni le saludas porque ya no te interesa, te das cuenta de que la mayoría de cosas que teníais en común se han esfumado, porque has pasado página y te ha costado un montón. Ves que ya no te afecta lo que hace, que ya no te interesa adónde puede ir y si vas a verlo o no. En realidad te da igual porque no os une nada, nada de nada.
Y te das cuenta de que no le has echado de menos ni lo vas a hacer, que tienes cosas mucho más importantes de las que preocuparte y él ya no forma parte de tu vida.
No tienes motivos para guardarle rencor, así que no lo haces, pero sabes que no es lo de antes, que le has olvidado, y por primera vez en tu vida sabes que ahora sí estás mejor que antes, que estás mejor que nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario