lunes, 28 de diciembre de 2015

There's one thing that stays the same.

Llevo meses superando cosas que desearía que no hubieran pasado. He superado el curso más duro que había vivido, que mi mejor amiga se mudara a otra ciudad para estudiar lo que más le gusta (y lo que esto conlleva), pasar semanas sin ver a mis amigos de verdad, bajones de los míos sin saber por qué, las tardes que me planteo por qué sigo intentando cosas que nunca van a pasar, y lo peor es que a veces me lo creo. Pero no consigo superarte. No me explico cómo pero todos los caminos siguen llevándome de algún modo a ti, por mucho que pasemos sin vernos, por lejos que estemos. Siempre acabo en ti, y nadie lo comprende mejor que tu. 
También sé que nadie lo sabe mejor que tú, porque hemos vivido tanto juntos y de tantas maneras, que me niego a pensar que esto es imposible. Apuesto a que te acuerdas de nuestro 2012 (permíteme que lo haga nuestro), nuestras tardes enteras, solos, literalmente tirados en el césped sin hacer nada, sólo hablar, sólo conocernos, sólo perderme. Y te puedo asegurar que no cambio perderme de esta manera por nada del mundo, por absolutamente nada.
Nuestras tardes sin hacer nada, nuestras noches desvariando como tan bien se nos daba. Aquellas en las que hablábamos de esas películas que tanto nos gustaban, y que yo tantas ganas tenía de ver contigo,incluso las que ni conocía ni me llamaban la atención. Nuestras rondas de muchos chupitos y las peleas con cerveza, los paseos infinitos porque nos sobraba tanta gente, nuestros paseos porque cuando no íbamos solos por intención propia, acabábamos solos igualmente. Pero el 2012 acabó, y ahora acaba el 2015, y ahora nos vemos mucho menos, muchas cosas han cambiado, pero nosotros no, y lo sabes igual de bien que yo. Cada vez que vuelvo a verte, a estar contigo, vuelvo a los 15 años, a cuando eramos uno y nadie nos miraba mal por serlo, pero ahora nada está igual, y no por culpa nuestra. 
Recuerdo como llegaste a ser algo así como mi hermano mayor, hasta que, de tantas horas sin separarnos, todo cambió y te empece a mirar con otros ojos, a sonreír diferente, a querer diferente, y tu no lo veías, o hacías lo imposible para que yo no me enterara de que lo veías, y se te daba de muerte. Hasta hace unos meses, cuando nos lo contamos todo y me arrepentí de haber sido tan estúpida hace unos años, de no haber aprovechado cuando aun no era... peligroso. 
Pero  no había entendido nada, y tu te encargaste de que lo hiciera, sigue sin ser peligroso, seguimos igual de bien, pero mucho más cobardes, los dos. Pero somos mucho más orgullosos y lo llamamos precaución en vez de miedo, pensando que así ganamos, cuando la verdad es que perdemos los dos.
Lo que se me antoja más duro es asimilar que la "próxima vez" va a ser en mucho, mucho tiempo,y quién me asegura que todo sigue como el último día. 
Por ahora me limito a confiar en ti, como llevo haciendo los ultimos 5 años, más aún estos 4, que hasta ahora me ha funcionado bastante bien. Y hasta que llegue esa próxima vez, sé que por mucho que lo intente, voy a seguir sin superarte.

Y la verdad que no lo veo tan mal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario